El 10
de enero se conmemora el nacimiento del franciscano
español Andrés García
Acosta, pionero de la acción social
en nuestro país. Residente del convento
Recoleta Franciscana de Santiago, desde mediados
del siglo XIX, se dedicó a aplanar
las calles de la capital en busca de la caridad,
predicando su mensaje solidario y convirtiéndose
en el santo de los obreros. La ampliamente
arraigada devoción popular junto al
hallazgo de su cuerpo incorrupto dos años
después de su muerte, lo han puesto
de camino a la canonización.
Por Rosario Mena
Fuente: www.frayandresito.cl
Padre Juan Rovegno |
Nacido
el 10 de enero de 1800 en la isla de Fuerteventura
del archipiélago de las Canarias, en España,
Andrés García Acosta, más
conocido como Fray Andresito, emigró a
América ,pasada la treintena, huyendo,
como muchos canarios, de las hambrunas y sequías
e impulsados por las políticas migratorias
de España hacia el Nuevo Continente. Al
igual que la gran mayoría de los jóvenes
de la isla, Andrés se dedicó en
su adolescencia al pastoreo de cabras. Cuando
terminaba la jornada, enseñaba la doctrina
cristiana a los niños de los alrededores
de su casa y cantaba alabanzas a la Virgen María.
La pequeña casa de piedra con techo de
paja donde pasó su primera infancia es
hoy un lugar de peregrinación.
El 11 de diciembre de 1832, tras una penosa y
arriesgada travesía, llegó desde
Buenos Aires al puerto de Montevideo, donde los
cada vez más numerosos inmigrantes vascos,
canarios y franceses, encontraban fácilmente
trabajo debido a la escasez de mano de obra. Andrés
se desempeñó como labrador. Tres
años más tarde ingresa al convento
franciscano de los frailes menores de Montevideo,
donde ejerció de limosnero, pidiendo ayuda
de casa en casa.
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Fray Andresito llega a Chile
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