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Mayo 2009
Iglesias de Chillán
Con fe en la reconstrucción

Las comunidades religiosas tienen una historia íntimamente vinculada a la fundación de las principales ciudades del país, ya que pronto tras la conquista española, las distintas congregaciones comenzaron y expandieron su labor evangelizadora. Testimonio de este quehacer es la edificación de templos, parroquias y conventos que, en cada localidad, recoge los rasgos identitarios de la cultura que las acoge.
En el caso de Chillán, la heterogeneidad de su arquitectura y, especialmente, la diversidad de construcciones religiosas, se relaciona con las condiciones impuestas por los sucesivos terremotos que han significado reconstruir la ciudad, modificando la fisonomía de la ciudad al recoger el espíritu y el estilo en boga de las distintas épocas. A continuación presentamos cuatro de sus principales obras para la devoción.


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Capilla de San Juan de Dios

Ubicación: Avenida O’Higgins 1661, al llegar al Paso de Piedra

Se localiza en Chillán Viejo y data de 1791. Fue construida sobre el eje central que dividía al hospital del mismo nombre en dos partes iguales. Obra de alto valor histórico, es una capilla, aún activa, que ha visto pasar la historia de Chillán ante sus ojos y que representa las construcciones de la época, casi todas derrumbadas tras los terremotos. Se trata de una fuerte construcción de adobe y madera, con muros que tienen aproximadamente un metro de ancho y que tienden a engrosarse en la parte que rodea el altar. Son totalmente de adobe con armazón interior de sarmientos de viñas, para darles mayor consistencia. El techo es de teja de barro y los pasillos externos son soportados por columnas de madera a la usanza de las construcciones coloniales clásicas. Los ventanales tienen forma de arco de medio punto y están protegidos con fierro forjado; en algunas ventanas, arcos y puertas se utilizan ladrillos como base. En la entrada, que ha sufrido con el paso del tiempo, antes se encontraba el campanario y ahora cuenta con dos imágenes religiosas incrustadas en el pórtico. En el primer nicho está tallado en madera el rostro de San Juan y, en el segundo, la imagen de San Roque se reproduce en material modelado. En uno de los patios se conserva la campana original con la que aún hoy se anuncia la misa, sustentada en un tosco andamiaje y rodeada de corredores que presentan un aspecto colonial por sus postes de madera antigua sobre bases de piedra natural. El interior está conformado por sólo una nave, cuyo cielo decorado con dibujos azules geométricos, entrelazado con listones y formados por los nervios que convergen de cada columna, es tal vez único en Chile. En 1972, la capilla fue declarada Monumento Nacional, sin embargo, su estado de conservación es lamentable.

Templo y convento San Francisco de Chillán

Ubicación: Sargento Aldea 265

La historia de los frailes franciscanos de Chillán está profundamente ligada a esta ciudad desde sus inicios, ya que llegaron apenas cinco años después de la primera fundación. El convento chillanense fue fundado en Chillán Viejo en 1835, como la casa matriz de las misiones franciscanas en el sur. En ella estudiaban los hijos de ilustres toquis y en su niñez también Bernardo O’Higgins. El actual edificio reemplaza al que fue construido después del terremoto de 1835 y que debió ser demolido debido a los constantes movimientos telúricos que afectaron la ciudad. La bendición de la primera piedra se realizó el año 1907 y la construcción –para la que se trajo el cemento de Alemania, en uno de los primeros intentos en Chile por construir enteramente con hormigón armado– duró veinte años. La obra estuvo a cargo del arquitecto italiano Eduardo Provasoli y según los planos originales el templo mide 70 metros de largo por 23 de ancho y 32 en el crucero. La altura de la nave central es de 18 metros, siendo más alta en la parte del altar. Un dato interesante es la proyección de dos torres de 40 metros de altura con frente hacia la plaza San Francisco, las cuales quedaron inconclusas y cuyos cimientos aún pueden verse. La cúpula construida en 1937 era de espejos, porque la idea del arquitecto era que, cuando se pusiera el sol por el poniente, se reflejara en los espejos produciendo un efecto divino; sin embargo, tras el terremoto de 1939 la cúpula se vino abajo y el espectáculo duró muy poco.
En su interior, el templo franciscano alberga al Museo San Francisco de Chillán, con una colección de piezas antiquísimas y de gran valor de la historia de la Iglesia, objetos sacros e históricos pertenecientes al Convento y Colegio San Alfonso, fundado en 1585. Entre ellos, destacan un libro impreso en Venecia, en 1495, y una tanagra, pieza de arcilla griega anterior a Cristo. También cuenta con objetos religiosos y libros litúrgicos del siglo XVIII, muebles coloniales, una gran colección de imágenes talladas en madera, relicarios, objetos indígenas y pinturas del manierismo italiano. Aún conserva cartas de Bernardo O’Higgins, quien fuera alumno de los padres franciscanos en su niñez. Hace algunos años, se viene impulsando en Chillán una campaña para restaurar su templo, la cual implica un nuevo techo, dos velatorios y la instalación de una Cruz de San Damián que presida el altar mayor. Aunque el templo no amenaza ruina, la acumulación de agua en la loza del Museo San Francisco, las filtraciones en las ventanas y algunas zonas de color verdoso, son clara muestra de humedad y hongos, a lo que se suma el constante anidar de palomas en el techo, que con sus excrementos y otros restos van mermando el estado de conservación de este lugar de culto.

 
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