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Diciembre 2002

Historia de Zapallar:

Un balneario y sus fantamas (continuación)
 

El desbande de los artistas

A uno de los hijos de Francisco Javier Ovalle, Olegario Ovalle Vicuña, se le ocurrió fundar el balneario. Se puso a regalar terrenos a sus amigos, con la condición de que construyeran en ellos casas "de buen gusto".

El historiador de Zapallar Carlos Larraín, describe a Olegario Ovalle como "un soñador, con alma de artista". Con algunos de sus hermanos partió a Europa a recorrer diversos balnearios. A su regreso a Chile trajo muchas ideas y además un elenco de pintores, escultores, fundidores y talladores, en su mayoría italianos. Los instaló a todos en una barraca y los puso a trabajar en las obras que adornarían el balneario. Trajo además unos enormes bloques de mármol de Carrara que quedaron en Valparaíso, donde provocaron el derrumbe del local en que se habían guardado. Don Olegario tuvo que pagar los platos rotos, y como su fortuna disminuía, los artistas terminaron por desertar. En Santiago lo acogió monseñor Casanova, y les dio trabajo en la refacción de la Catedral.

Mansiones majestuosas

Pero entretanto, los amigos habían empezado a construir sus casas. El primero fue Manuel Valledor, dueño del vecino fundo El Ingenio, que perteneció a la Quintrala. El alemán Adolf Petzold, que tenía el más importante negocio de música de Santiago, llegó una tarde trayendo el piano que le había encargado la familia Valledor. Se enamoró del lugar y ese amor fue suficiente para recibir el sitio en que haría su casa.

La fantasía arquitectónica se desató. Hermenegildo Vicuña - don Merejo - hizo su casa con los materiales de demolición de una Iglesia y con los restos de un barco varado en la playa. El altar mayor quedó incrustado en una ventana, junto a un dorado cordero pascual. La cabezas de los querubines se asomaban por los dormitorios.

Pero la más extraordinaria de las mansiones zapallarinas fue la llamada Maricel, edificada por Matías Errázuriz, quien en una de las fiestas del balneario, en 1935, fue coronado como rey de Zapallar. Embajador en Argentina y casado con Josefina Alvear - una de las damas de más alcurnia y dinero de ese país - Errázuriz vivía en Buenos Aires y veraneaba en Zapallar. Cuando el célebre arquitecto Le Corbusier estuvo en la capital transandina, Errázuriz le encargó el proyecto para una nueva casa, que finalmente no se construyó.

 
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