Estación de trenes de Victoria. www.memoriachilena.cl
 
Otras Columnas
El gran salto de los trabajadores

Chile una larga escuela. Historia de la educación.

Nuestra guerra con los Estados Unidos.
Ver más Artículos
 
Te Recomendamos
- Instituto Nacional de Estadísticas, INE.
- Conoce los resultados del Censo 2002 a través del INE.
 
Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Artículos y Links
Publicar en Agenda
Chile Crónico
Inicio/Opinión/Chile crónico...
Junio 2003

El ferrocarril y sus símbolos (continuación)
 

Símbolo del viaje

El ferrocarril nace a principios del siglo XIX, en las zonas carboníferas de Inglaterra. Pronto se convirtió en una solución eficaz al problema del transporte terrestre de grandes cargas: materias primas a los centros industriales, productos agrícolas del campo a las ciudades, y manufacturas a los lugares en que se las consumía. Los trenes, en combinación con los puertos pusieron en movimiento al mundo. Diseminaron, además, los libros y los diarios. El tren pasó a ser metáfora del progreso avasallador, metálico y potente, pero también - junto con el telégrafo - del viaje de la información, las ideas y la cultura. No es extraño que uno de los diarios chilenos más prestigiosos del siglo pasado, haya tenido precisamente el nombre de El Ferrocarril.

Luego, con el transporte de pasajeros, el tren agregó la libertad de movimiento, a las numerosas autonomías que trajo la modernidad, al romper diversas ataduras sagradas y servidumbres profanas. El ferrocarril, en gran medida democratizó el viaje al hacerlo accesible a una clientela masiva. Sin embargo, lo mismo que otras emancipaciones, ésta ha terminado por convertirse en una nueva prisión. Si los hombres de la época anterior a la expansión del ferrocarril, se movilizaban poco, y como lo hace notar el historiador Cristián Gazmuri solían morir en el mismo pueblo y hasta en la misma casa en que nacían, el hombre de hoy tal vez viva prisionero del movimiento, cubriendo distancias cada vez mayores entre su domicilio y el trabajo, o viajando por imposición laboral, comprimido en autos o en aviones, tratando de sortear los atochamientos de los aeropuertos y las carreteras, para llegar lo antes posible a su destino.

Es que se ha perdido el sentido del viaje. Lo que ahora importa es sólo el traslado eficiente y rápido. En el ferrocarril el itinerario, el trayecto era tan importante como el destino. Era un dejarse llevar placentero, que permitía apropiarse de los paisajes que transcurrían por la ventanilla. En sus Memorias Neruda relata como en sus viajes juveniles, desde Temuco a Santiago, el tren pasaba "de los campos con robles y araucarias y las casas de madera mojada, a los álamos del centro de Chile, a las polvorientas construcciones de adobe". El poeta podía constatar el tránsito del paisaje austral al del centro.

- El sueño de Balmaceda
- Estaciones y revistas
- El tren de los curados

 
subir
                 
|
|
3
| |
     
Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita.
Agregar a Favoritos
Escríbenos
Mapa del Sitio
Créditos
Un Sitio
Patrocina