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La actual Avenida
Independencia, por donde en 1817 entró
triunfante el Ejército Libertador, puede
ser llamada con propiedad la calle más
antigua de Chile. Variante del camino del Inca
y durante varios siglos el principal acceso a
Santiago, fue la puerta de entrada de los conquistadores
españoles. Eje vital de una zona separada
de la urbe por el cauce del Mapocho que, si bien
por largo tiempo mantuvo su condición segregada
de la ciudad, fue a la vez un espacio de inmensa
significación en su desarrollo social,
político, cultural, económico y
religioso.

Jardín de la
Abadie. Calle Independencia. Foto: memoria Chilena.cl
El valor de esta avenida quedó
consignado en la introducción del libro
"Patrimonio arquitectónico de la comuna
de Independencia", publicado por la Facultad
de Arquitectura de la Universidad de Chile, en
conjunto con el municipio y con el patrocinio
de la Corporación Patrimonio Cultural de
Chile. Con la ayuda de este texto te relatamos
parate de la historia de la calle Independencia.
Atravesando la amplia comarca existente al norte
del rio Mapocho, los conquistadores llegaron a
Santiago en diciembre de 1540. Antiguo asentamiento
prehispánico, el territorio que hasta el
final de la Colonia fue conocido como La Chimba,
estaba poblado de caseríos indígenas
y tierras de cultivo irrigadas por la acequia
de Vitacura. Allí, a los pies del cerro
de Huechuraba, hoy Cerro Blanco, don Pedro de
Valdivia instaló su campamento previo a
la fundación de la nueva ciudad, luego
de haber recorrido desde el valle de Aconcagua
el llamado "camino de Chile". Este antiguo
camino, que corresponde a la actual Avenida Independencia,
era una de las variantes del "Camino del
Inca", y constituyó durante largo
tiempo la principal via de comunicación
entre Santiago y el norte del país.
La fundación de Santiago, desde la rivera
sur del Rio Mapocho, a partir del cerro Santa
Lucia, implicó que con el paso del tiempo,
el área que se extendia al norte del caudal
empezara a ser conocido como La Chimba, vocablo
de origen quechua que significa "de la otra
banda", señalando claramente la condición
extramuros de arrabal. De hecho, el rígido
trazado urbano no traspasó hacia la rivera
norte del rio, en donde se generó un caserio
espontáneo en el que se instaló
parte importante de los indios dedicados a la
servidumbre de la ciudad, que intentaban mantener
sus tradiciones en un proceso inevitable de extinción
cultural.
Con el tiempo, se fueron sumando a ellos talleres
de artesanos que conformaban la mano de obra demandada
por la urbe. La Chimba, con su particular ocupación
, se convirtió en un espacio con una forma
de vida distinta, caracterizada por el relajo
de las costumbres populares y campesinas y ajena
a los apuros de la emergente ciudad.
Más al norte de
los ranchos ribereños los españoles
se repartieron terrenos dedicados a la agricultura,
para satisfacer las necesidades alimenticias de
sus familias. Allí Pedro de Valdivia tenía
una extensa chacra que luego fue dividida en varias
parcelas. Algunos de estos predios fueron cedidos
a conventos y monasterios que se asentaron en
la zona aprovechando la tranquilidad y la condición
de aislamiento con respecto de la urbe. El primer
convento que se fundó fue la Recoleta Franciscana,
en 1647 que acogió prontamente al culto
de la creciente población de La Chimba.
Hubo que esperar un siglo para la instalación
de la Recoleta Dominica. En tanto, en 1770 se
levantó el Monasterio de las Carmelitas
Descalzas de San Rafael.
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Avenida histórica
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