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Diciembre 2007

Año Nuevo

Cábalas de la fortuna

 

Usos y supersticiones de una celebración traída por la colonización española, se extienden cada vez más en la fiesta chilena del Año Nuevo. Lentejas, uvas, monedas, ropa interior amarilla y maletas, forman parte del arsenal de la fortuna.

Por Rosario Mena

Desde que en 1671 los Jesuitas levantaron una campana en lo alto de la Iglesia de la Compañía, que a la medianoche del 31 de diciembre anunció el Año Nuevo con doce campanadas, la celebración de esta fecha se arraigó como tradición popular en Chile, con fiestas en las que se unían las familias de diferentes clases sociales, estrenando ropas especialmente compradas para la ocasión. En la Alameda de las Delicias había fondas que comenzaban en Navidad y duraban hasta Enero. Estas ramadas ocupaban todo el sector de la Estación Central. Ya entonces, los cuetes de pólvora se hacían estallar por todos lados en el momento del cambio de año. El cañón del Cerro Santa Lucía marcaba las doce junto a las campanas de las iglesias.

El pavo relleno, el ponche a la romana, los fuegos artificiales y un baile que comienza después del abrazo de medianoche son parte del ritual europeo con que actualmente se identifica a esta celebración en Chile .La mayoría de los usos y cábalas asociados al Año Nuevo que aquí se han extendido, tienen su origen en la colonización española y no están enraizados en la tradición aborigen, donde el año nuevo se celebra al inicio del invierno. Comer uvas o lentejas, aferrarse a una maleta, usar calzones amarillos o prender velas, son algunas de las prácticas más extendidas.

Granos de abundancia
Las lentejas son el plato de la suerte, que representa la abundancia y la riqueza, tanto en el plano espiritual como material. Comer una cucharada cuando den las doce es una costumbre bastante difundida. Otros granos que pueden comerse son arroz, porotos, garbanzos. Todos representan la buena cosecha, la fertilidad, la generosidad. Por lo mismo son usados como elementos decorativos en la mesa o en otros rincones de la casa.

12 uvas, doce campanadas, doce meses
En cada puesto de la mesa se coloca un plato con 12 uvas, que en sí representan abundancia. Cuando el reloj marca las 12, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. Estas representan, a su vez, los doce meses del año que se inicia. El comer las uvas hará que estos meses sean buenos y que se cumplan todas los deseos y proyectos para el año. También se dice que el sabor de cada uva, más o menos dulce, será el reflejo de la bondad de cada mes. Si en cada campanada algunas personas se paran y se sientan en su silla, es que están llamando al matrimonio.

 
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