"Estados
Unidos, a través de los ecologistas, pretende
tomarse la Patagonia" (continuación)
Santiago secreto
- Cambiemos de tema. Hablemos
de la generación del 38 y de los otros
escritores como Huidobro y Neruda, con los que
usted se relacionó. Era un tiempo en que
la poesía era fundamental. ¿Cómo
esto marca la cultura chilena?
Marca a la elite. Al pueblo
nunca le ha llegado, a no ser que usted entienda
por cultura esas fiestas en el Parque Forestal,
donde pueden cortar los árboles de raiz
o asaltarla. La verdadera cultura existió
en una elite interesantisima. Eduardo Aguita,
Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa. Pero
nadie se preocupa de ellos hoy dia. Chile es así,
además de la mala memoria, hay una ingratitud.
La tumba de Huidobro en Cartagena es una vergüenza,
Yo quiero sacarlo de allí.
- ¿Cree que la poesía
es algo muy arraigado en el alma nacional, a pesar
de ser un género marginal y no comercial
hoy día?
Por supuesto, Chile es poesía.
El hecho de vivir entre el mar y la cordillera,
en un país tan precario como Chile, que
está a punto de caerse al mar, crea en
el alma un sentido especial de la vida, que se
expresa dramáticamente en la poesia. El
amor por el drama, la tragedia, el hecho de levantarse
de nuevo después de un terremoto. Los bosques
del sur. Es algo que está en la poesia
de Teillier, por ejemplo, un poeta extraordinario
y muy desconocido.
- ¿Y cree que van
a seguir surgiendo grandes poetas?
Depende de que los jóvenes
que escriben poesía sean realmente rebeldes,
independientes.
- ¿Siente nostalgia
del Chile bohemio de su generación?
Siento nostalgia todos los
días, Pero todavía existe el Santiago
secreto, los cités, los viejos barrios,
Avenida Matta, Mapocho. En todas partes hay secretos
lugares, secretas plazas. A pesar de los rascacielos.
El barrio Concha y Toro, Valparaíso. La
calle Carmen, la calle Marcoleta. El cerro Santa
Lucía. Tenemos una casa en Valparaíso
y siempre salimos a caminar, encontramos escaleras
que nadie sabe a donde van... Siento nostalgia
de las conversaciones en los bares hasta el amanecer,
del sentido de la amistad.
- ¿Y a qué
le echa la culpa de la pérdida de esos
valores?
A la lucha por la vida y a
los políticos Cuando llega Eduardo
Frei Montalva al poder impone el sentido del partidismo,
de ayudar sólo a la propia gente. Antes
no importaba de qué partido fueras. Un
marxista, un radical o un nazista podían
conversar perfectamente. La Democracia Cristiana
acaba con eso. Sin embargo Frei, personalmente,
tenía el sentido de la amistad. Se acordó
de sus amigos con los que desayunaba en el café
Santos y los ayudó cuando estaban mal.
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expresadas en esta entrevista son de exclusiva responsabilidad
de quien las emite y no representan, necesariamente,
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