Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Agenda
Sugerir Link
Perfiles
Inicio/Notas y Reportajes/Rescate/Perfiles...
1 / 2 / 3 /
Marzo 2007
Jorge González
Lengua dura (continuación)

 

Sin banderas

El recorrido completo de su carrera es el paseo errático por la búsqueda de un creador alérgico a las fórmulas y de una lucidez artística llamativa desde su adolescencia. González creció como el mayor de tres hermanos, en un hogar dirigido por un padre dedicado a ventas (y cantante aficionado) y una madre dueña de casa. Su vocación de líder debió toparse con un país bajo dictadura, en el que la expresión metafórica del Canto Nuevo ya era una melodía gastada en su propio autolamento y anémica empatía. Los Prisioneros fueron una voz que logró ubicarse incluso por sobre la rígida división de apoyo o rechazo a Pinochet con el que se había comprendido, hasta mediados de los años '80, la vida social chilena. El autor de "No necesitamos banderas" ha encarnado hasta hoy la firmeza de una independencia que no siempre le ha resultado beneficiosa.

Al menos un par de libros biográficos ("Corazones rojos", de Freddy Stock, y "Exijo ser un héroe", de Julio Osses) intentaron en la década pasada dejar registro del raro atractivo de tres jóvenes chilenos de apellidos de clase media (González, Tapia, Narea) y que se hicieron continentalmente famosos a través de una disposición muy poco típica de nuestro carácter: utilizar sus limitaciones a su favor. Ha sido en entrevistas y, sobre todo, en el libro "Maldito sudaca", del periodista Emiliano Aguayo, que ese atrevimiento se ha desplegado con mayor atractivo.

"Lo que pasa es que a mí me gustan tanto las palabras como la música. A la mayoría de los muchachos que están creando les interesa más la música. Se ven forzados a escribir letras porque desde hace muchos años las canciones son el medio de difusión más grande para la música. Pero no son gente particularmente interesada en la literatura. Es como si a los escritores los forzaran a escribir música. Hay otros casos en que interesa tanto la letra como la música. Y ése es mi caso".

Con González cuesta estar de acuerdo todo el tiempo, y es probable que muchos de sus más insistentes ataques a estas alturas no aborden con la debida amplitud la complejidad del mundo contemporáneo. Pero la suya es una voz de valiosísima viveza cuando debe reflexionar sobre su propia labor creativa, revisada, además, con suficiente humor: "yo diría que el rock en Chile no es de derecha, pero sí democratacristiano, sin ninguna duda. De izquierda, ni cagando. Lo que les interesa a los rockeros chilenos es haber nacido en Londres, no más, ojalá con un tío abuelo en Memphis".
 
Subir
1 / 2 / 3 /

Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita.
     
     ¿Tu Favorito?  Escríbenos
 Mapa
 Créditos  Un Sitio:
 Patrocina:
 Ganador del: