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Abril 2009
Gonzalo Rojas
Maestro apasionado (continuación)

 

Notable es el diálogo que sostienen los dos escritores respecto de su amor compartido. "Yo recuerdo que Hilda guardaba celosamente unas cartas que le enviabas, Volodia", dice Rojas. "Le escribía cartas, como los enamorados de otros tiempos... Creo que nunca me las contestó", responde Teitelboim. "No deja de ser que ambos la recordemos ahora", sentencia Rojas sobre la mujer que murió de cáncer en 1995. La película revela además otros aspectos de la vida amorosa de estos dos personajes cuyas largas biografías están llenas de historias, anécdotas y romances.

“He amado, he amado y además no puedo vivir sin amor, y el que vive sin amor, es mejor que se marche del planeta, como he dicho tantas veces… de todas las llamadas utopías, que se han cancelado casi una a una, en tantos órdenes históricos contemporáneos, nadie va a negar que la utopía del amor está vivísima”, señala Rojas en la publicación que acompaña al documental.


Viajero de las letras

Chillán guarda una estrecha relación con la biografía de Rojas, que lo vincula indefectiblemente a la región. Primero a Lebu, su cuna, a la cual se refiere de este modo en Palabras al Vuelo: “Vengo de un paraje con mucho viento. El viento era el personaje mayor de mi pueblecito del Golfo de Arauco. Y el mundo se me daba desde el zumbido del oleaje y desde el zumbido del viento. Todo para mí era portentosamente hurdido, amarrado, no había cosas que estuvieran separadas”.

Más tarde se instalaría en Concepción, en cuya universidad dicta las cátedras de Literatura Chilena y Teoría Literaria en el Departamento de Español, desde 1952 hasta 1970, cuando es nombrado Consejero Cultural en China, por el gobierno de Allende. Inquieto por naturaleza, y maestro de vocación, durante sus estudios de Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, en Santiago, Rojas trabaja como inspector en el Instituto Barros Arana, y luego como alfabetizador de los mineros en Atacama, además de desempeñarse como jefe de redacción de la revista Antártica en Santiago y como profesor en Valparaíso.

El golpe militar de 1973 sorprende a Rojas en La Habana, donde ejerce como Encargado de Negocios. Parte a Alemania y luego a Venezuela, donde es profesor universitario. Durante su vida, enseña también en universidades de Estados Unidos y Alemania Oriental y recibe numerosos premios internacionales, como el Premio Reina Sofía de España, Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y el Premio Cervantes, que recibe de manos del rey Juan Carlos de España, en 2004. Es también invitado permanente a encuentros de escritores y ferias del libro de diversos países.

 
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