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Mayo 2009
Victorina Gallegos, locera:
“La greda es mi vida” (Continuación)
 

El proceso

“Para comenzar, hay que ir a buscar la greda, secarla, echarla a remojar de nuevo para volver a amasarla, después se amasa un poco más con las manos y después se pisa con los pies para que quede bien lisa. Enseguida se empieza a separar, después ya hay que armar las bases, las pelotas que llamamos nosotros, que son tanto ovaladas como redondas, las ovaladas son para los animales y las ovaladas para otro tipo de figuras. Al otro día se puede trabajar en una pieza, para terminar una guitarrera, por ejemplo, son tres días: partiendo de un óvalo, le armamos el cuerpecito, de ahí la cabeza y después el sombrero y la guitarra. Luego va el raspado, sacarle toda la greda que queda por la orilla, por encimita, después va el bruñido con agua, se moja y se le pasa una piedrecita. A continuación va el encolado, que es el engobe que le ponemos, muchos le llaman engobe pero nosotros le llamamos encolado, porque es una tierra roja que a la vez es para darle el negro a la pieza. Yo hace como seis años atrás me di cuenta de esto porque se me secó una pieza sin encolar y dije ‘ya, la voy a pulir así, bruta’, pero la cocí y me dio un plomo plateado, no me dio el negro. Entonces el rojo, es para que al bruñir le dé el negro perfecto. Y ahí se bruñe otra vez, otro pulido más fino, se deja secar unos tres o cuatro días, se embetuna la pieza con aceite de pata de animal, y se le pasa la piedra para sacarle el brillo. Ahí recién va el dibujo, en bajorrelieve con una aguja de vitrola que se encaja en un palo. Pero estas agujitas están en extinción, no hayamos de dónde sacar para dibujar, porque las vitrolas se perdieron. (Entonces yo siempre pido lo mismo, que si alguna persona que tenga por ahí guardadas de estas agujas las puede pasar, porque a uno le sirven montones, y le convido a las demás artesanas, porque no sólo yo tengo el problema, hay muchas). Y después, cuando ya está cocida la pieza, le pasamos la tiza, lo mojamos en agüita y le pasamos por toda la figura, después le limpiamos y le queda la ranura blanqueada. Cuando ya está lustrada [la pieza] se va al sol un poquito, después se cuelga en un canasto de alambre, se le hace fuego abajo para que se caliente bien, que esté calentita, y ahí se deja abajo y se tapa con bosta de buey, grande, seca. Cuando ya prendió la bosta de buey, después de quince, veinte minutos máximo, está la pieza al rojo vivo, ahí se saca. Al lado hay una pila de guano de caballo, la sacamos con una horqueta del fuego y la metemos al guano de caballo y eso le da el negro, usted lo tiene un segundo y quedó negro para siempre. No es que sea una pintura aquí encimita, sino que si quiebra la pieza va a ver que está todo negro, es negra completa. Y a todas las piezas yo les pongo Quinchamalí, para identificarlas, porque usted sabe que Quinchamalí este aquí o en Punta Arenas es igual de identificado por lo negro, somos los únicos en Chile y los segundos en el mundo con esta greda”.

Fuentes: Entrevista a Victorina Gallegos; Quinchamalí. Reino de mujeres, Sonia Montecino, 1986. Santiago: Ediciones CEDEM; Memoria y cultura. Femenino y masculino en los oficios artesanales, “Alfarería”, Ximena Valdés, 1993. Santiago: Ediciones CEDEM y FONDEC.

Victorina Gallegos: (56-42) 231023. Unión de Artesanos de Quinchamalí, Región del Bío Bío. También en Artesanías de Chile (www.artesaniasdechile.cl)

 
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