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Marzo 2008
 
Mario Sanhueza, dirigente sindical de Bellavista Oveja Tomé
"No vamos a permitir que este patrimonio se transforme en ruinas" (continuación)

 

Sindicalistas modernos

Dos días de intensas movilizaciones, en las que se involucraron fuertemente los estudiantes y la comunidad tomecina en general, fueron suficientes para poner a los obreros de la más antigua fábrica textil del país en las pantallas de todos los hogares de Chile y, para sus protagonistas, los logros han sido contundentes. "A mí los carabineros me agarraron, me pegaron, me tomaron preso. Yo tengo 43 años y no entiendo cómo mi padre y mi abuelo dejaron que su fábrica muriera. Estamos muy agradecidos de los estudiantes, que generaron un movimiento fuerte, de la comunidad, de la región en general, de las empresas que nos han apoyado con las ollas comunes que tenemos en el sindicato 1 de Bellavista y la otra que tenemos en la población 18 de septiembre".

Para este experto en mantención de telares, que lleva 11 años trabajando en esta empresa y que ha acumulado experiencia sindical tanto aquí como en los aserraderos donde trabajó anteriormente, el actual sindicalismo de los obreros textiles en Tomé es muy diferente del que vivieron por ejemplo, su padre, trabajador de Paños Oveja y de la fábrica Nacional y su abuelo, quien se desempeñó en la FIAP, cerrada a principios de los '80 y hoy transformada en ruinas. Ingeniero mecánico, formado en la Universidad de Concepción y en la Universidad del Bío- Bío, con diplomados en derecho civil y derecho laboral, reconoce que hoy se trata de una actividad mucho más organizada, cuyos protagonistas, con mayor formación profesional y capacidad negociadora, desarrollan planteamientos más racionales y técnicos que sus antepasados.

Un tema que ha investigado por iniciativa propia y que proyecta plasmar en un libro. "Antes las condiciones de lucha era distintas. Eso varía de acuerdo al contexto histórico y político. La situación en los '70 era totalmente diferente, con las restricciones a la libertad de reunión, de expresión. La actividad sindical era una actividad clandestina, perseguida. Antes de eso, el dirigente sindical era guerrero, en el sentido de que no usaba tecnicismos para negociar. Ellos simplemente pedían, a cambio de su trabajo, sin mayores consideraciones sobre el funcionamiento de la empresa. No había la racionalidad que hay ahora. Desde el año '38 se armaron los primeros sindicatos en la empresa Bellavista, echaron a 70 trabajadores. En el año '50 también hubo crisis por lo mismo, no permitían reunirse. Yo llevo 6 años como dirigente sindical y veo que todavía hay mucho miedo. El tema es si tienes o no los pantalones para enfrentarte a los poderosos. A mí no se me caen los pantalones. Yo le dije a Viera Gallo que si el Gobierno no respondía se iban a acordar de nosotros. Los diputados y senadores de la región están al tanto de todo el tema. Nosotros les dijimos que íbamos tomar el toro por las astas".

Entre los argumentos de los actuales trabajadores se cuentan no sólo la protección de su fuente laboral y del patrimonio que constituye esta antigua fábrica sino también, la convicción de su proyección empresarial. "Nosotros no tenemos nada que envidiarle a la empresa italiana. Los dueños de la fábrica invirtieron 14 mil millones de dólares en pura maquinaria. Esa nueva tecnología es garantía para la proyección de la empresa y la continuidad de este trabajo para los jóvenes tomecinos", señala Sanhueza.


Zona de desempleo

Antiguamente, la especialidad de Técnico Textil, se ofrecía en el Liceo Polivalente de Tomé, del cual egresaban muchos de los jóvenes que se incorporaban a la fábrica. Hoy esa formación no existe, sólo se exige tener cursado cuarto medio y la capacitación se lleva a cabo al interior de la empresa.

"Hay mucha gente joven que se ha salido, buscando otro campo, explica Sanhueza. Yo tengo la confianza de que el tema va a seguir. Si no sigue, vamos a patalear para que el Gobierno entregue financiamiento para generar empleo en esta comuna tan especial. Esta región está golpeada por un alto índice de cesantía. Aunque no aparezcamos encabezando las cifras, nosotros superamos a Lota. En Lota y Coronel hay más pega. Aquí la pesquera hace lo que quiere, te despide cuando quiere, paga lo que quiere, La Crossville (la única empresa textil actualmente en funcionamiento) paga casi el sueldo mínimo. La Bellavista es la mejor empresa que hay aquí".

En su opinión, es muy incierto el futuro de otros rubros como el forestal, para ampliar el campo laboral en la región: "Todos los aserradores murieron. Se podría montar nuevamente una empresa forestal, pero hay una competencia muy fuerte en la región. Además se sobreexplotaron los recursos". Tampoco confía mucho en su turismo: "carecemos de la infraestructura turística y las playas tampoco son tan buenas".

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