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Octubre 2004

Orimar, dibujante de la Plaza de Armas

Retrato al paso (continuación)
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- ¿Pasa mucho que quedan disconformes, que no se reconocen en el dibujo?
- Es una opción. Que no les guste el resultado. Cuando Picasso retrató a Gertudre Stein, los familiares alegaron que el cuadro no se parecía a ella. Y Picasso dijo "no, no se parece, pero ya se parecerá". Pero él era Picasso. Uno que es González no más tiene que, con lo que hay, batirse. Y tratar de que la persona quede con un parecido y con un buen resultado estético. No que quede irreconocible. El problema es mayor cuando es por fotografía, porque muchas veces en las fotos uno mismo no se reconoce.

- ¿Qué es, en definitiva, un buen retrato?

- Un retrato que refleje lo que soy pero no sea despiadado en el detalle. El detalle es lo que los esteticitas llaman "líneas de expresión", que para mí son las arrugas. Con el tiempo se van aprendiendo mañitas. No es necesario hacer una red de arrugas para que la persona se vea de la edad que tiene. Pero tampoco la puedo pintar como joven, porque estoy mintiendo. El justo equilibrio, lo que uno busca, es establecer los rasgos que han evolucionado con el tiempo y hacerlo en una síntesis. Con unos pocos trazos. Hacerlo convincente, que se vea la edad de la persona, pero no despiadado.

- Todo el mundo quiere verse bonito en el retrato, ¿qué pasa con eso?

- Un día llegó una niña terriblemente desfavorecida por la naturaleza, su carita era casi desfigurada: la nariz chata, el labio levantado, los dientes como abanico. Y la mamá me pide que le haga un retrato en colores. La niña tenía unos dieciséis años. Yo esperando que mi ángel de la guarda me salvara como lo ha hecho tantas veces, empecé a esperar como un milagro. Me puse a dibujar muy despacito. La chica se sabía poco agraciada, entonces se estaba muy tensa, y se veía peor todavía. Y yo ahí esperando que algo ocurriera y que se relajara. Y de repente pasó un amigo y no era un amigo cualquiera, era alguien muy querido para ella. Y el cariño la transfiguró, la arregló, la embelleció. Siempre le digo a la gente en broma, vamos a esperar que pase su amigo para hacer el retrato. Aparentemente lo físico es una cáscara que irradia lo que somos.
         
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