Tumba en el Cementerio Católico de Santiago.

 

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La democratización de los camposantos
El cementerio extramuros (continuación)

 

La cuestión de los cementerios

El conflicto pasó a mayores cuando a principios de octubre de 1871 murió en Concepción el coronel Manuel Zañartu. En 1848 éste se había separado de su esposa, conviviendo desde entonces con su amante. Antes de su muerte se trató de devolverlo al redil de la Iglesia, pero el militar se negó, insistiendo en quedarse junto a la mujer que lo había acompañado por casi veintitrés años. Según el obispo penquista, José Hipólito Salas, Zañartu se había colocado “por su propia voluntad en una verdadera imposibilidad moral para recibir los sacramentos de la Iglesia en el último trance de vida”.

Efectivamente, Zañartu se había autoexcluido de la religión católica. Por lo tanto no podía recibir sepultura en sagrado. Sin embargo, la Comandancia se atuvo a la ordenanza que disponía sepultarlo con los honores de su rango y la autoridad civil determinó que no correspondía investigar la vida privada de un jefe militar, ni si había recibido o no los últimos sacramentos antes de morir.

El obispo protestó. El intendente replicó que el cementerio era laico, sometido a una jurisdicción civil y que su reglamento no consideraba la participación de ninguna autoridad eclesiástica. El conflicto pasó al Congreso. Finalmente, el 21 de diciembre de 1871 se dictó un decreto que estableció que en todo cementerio debería haber un lugar para quienes quedaran excluidos del entierro sagrado. Este sitio debería estar separado por una reja o por árboles. Entonces se inició la guerra de los cercos, y allí donde los párrocos querían levantar muros para aislar a los marginados por las normas de la Iglesia, las autoridades municipales o civiles disponían plantar macizos de rosas.

El decreto agregó la autorización para establecer cementerios particulares, dejando así abierta la posibilidad de fundar cementerios católicos. Asimismo dispuso que de ahí en adelante, los cementerios hechos con recursos fiscales quedaran fuera de la jurisdicción de la Iglesia.

El incidente que se produjo con la muerte del coronel Zañartu se convirtió en un hito que marcó el comienzo de la llamada “cuestión de cementerios” y el inicio de un período en que con una cantidad de leyes y reglamentos, el Estado llevó adelante un proceso sostenido de secularización oficial.

 
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