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Si bien los encargados del
Programa afirman que se trata
de recelos y temores infundados
y que el proyecto responderá
a las necesidades y a la voluntad
de los vecinos, lo cierto es
que se requiere coordinar, por
lo menos a tres actores: los
habitantes de la Villa, el Minvu
y la Municipalidad de Estación
Central, para lograr que su
Plan Regulador, que actualmente
se encuentra congelado, sea
coherente con el proyecto que
se apruebe, una vez firmado
con los vecinos el "Contrato
de Barrio", lo cual, según
los plazos del programa, debe
ocurrir este mes de enero.
A partir de las reuniones con
el Consejo Vecinal de Desarrollo
y de un censo realizado por
los encargados del Programa
en los hogares de la Villa,
se ha estado elaborando un listado
de proyectos para su evaluación,
estudios de factibilidad e incorporación
en el proyecto global.
Algunas de las principales propuestas
de la lista, que involucran
a todo el barrio, son la implementación
de sistemas de riego, reparación
de sistemas eléctricos
y alcantarillados, construcción
de estacionamientos, renovación
de techumbres, mejoramiento
del sistema de alumbrado público,
construcción de jardines
y plazas, pavimentación
y reparación de veredas,
mejoramiento de accesos a los
blocks, además de iniciativas
educativas, como campañas
medioambientales.
Pero los anhelos no quedan ahí:
ciclovías, skate park,
sistemas de seguridad monitoreados,
juegos infantiles, un centro
comunitario, un centro de salud,
un centro comercial, un complejo
recreativo y hasta ascensores
figuran en el listado de los
deseos.
Los detractores no se convencen.
Argumentan que el Minvu y el
municipio de Estación
Central han intentado, durante
años, a través
de estudios jurídicos
y proyectos de ley, establecer
que las 31 hectáreas
que poseen en copropiedad son
bienes nacionales de uso público;
planteando en el Plan Regulador
Comunal la construcción
de 18 calles de 11 metros de
ancho al interior de la Villa
y el cambio de uso de suelo
de las 14 plazuelas existentes
para que sean edificables.
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