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Germán del Sol, arquitecto creador de los
hoteles Explora
Viaje a lo esencial (continuación)

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- ¿Siempre
tuviste la inquietud de recoger la tradición,
la identidad, el patrimonio?
- Yo he llegado a todo tarde. No mal, pero
tarde. Me costó mucho entender la relación
entre la arquitectura y el patrimonio. Un
patrimonio que para que esté vivo hay
que hacerlo presente, reinventarlo. Mi abuela
decía que la tradición no era
usar el sombrero de mi abuelo, sino comprarse
uno nuevo, tal como él lo hacía.
Porque si no, el patrimonio es una cuestión
muerta que se trata de conservar. Hay que
volver al origen a través de lo moderno.
De hecho, ser moderno es siempre volver al
origen, para comprender el proceso y mejorarlo
si es posible. Pero no necesariamente es una
búsqueda de las formas del pasado,
sino de lo que somos profundamente, de lo
que nos es común. La arquitectura tiene
que recoger eso. Lo que a nosotros nos enseñaron
en Europa es que todo está inventado
y no hay nada nuevo, y por lo tanto la arquitectura
que allí se hace tiene una continuidad,
en ciudades que han sido habitadas, ininterrumpidamente,
durante 2 mil años. Aquí es
diferente. Chile es un territorio que ha sido
habitado y deshabitado en varios períodos.
Ni siquiera sabemos quienes eran los que habitaban
el Valle Central antes de los mapuches. Aquí
se da la discontinuidad, entonces lo que uno
recoge de la cultura es ese hilo conductor
que se pueda encontrar.
- En Europa toda
la historia está a la vista, en sus
ciudades realmente antiguas. Aquí no
- Claro, aquí está escondida.
Entonces a mí me costó mucho
descubrir cuál era nuestra cultura,
lo que ahora tenemos en común
- Lo que nosotros
llamamos identidad cultural
- Claro, esa cultura presente que contiene
todo nuestro pasado. Me costó mucho
entender qué podía hacer yo
con una cerámica de Alto Ramírez
o de San Miguel de Azapa. Pero cuando ví
lo que hacían unas viejas que son amigas
mías en Cauquenes o una señora
en Padre las Casas, cerca de Temuco y vi que
esas cerámicas nuevas, eran en esencia
lo mismo que la cerámica del norte
que tenía 1000 años, entendí
algo. Ahí está la opción.
Tú puedes entender que para rescatar
el patrimonio hay que hacer la misma cerámica,
el mismo barro, la misma forma. Otros como
yo lo que tratamos de rescatar es el espíritu.
En San Pedro de Atacama muchas personas no
entendían que yo no hiciera de adobe
el hotel. Pero eso no es lo que importa. No
es usar la misma ropa lo que te hermana con
tus hermanos, sino algo mucho más profundo.
Saint Exupery cuenta un cuento de 2 jardineros
que trabajaban en un jardín y uno de
ellos se va a vivir lejos. Después
de mucho tiempo le manda una carta a su amigo
que dice "ayer podé mis rosales".
Este, que no sabe leer ni escribir, se la
lleva a su jefe para que se la lea y le pide
que le escriba una respuesta que él
pensará. Después de mucho pensar
se decide y va donde su jefe y le dice que
escriba "Ayer yo también podé
mis rosales". Esto habla de que lo que
nos une es el cuidado de las cosas. No es
algo en sí mismo. Lo que une a una
sociedad es el cuidado que presta a ciertas
cosas. La palabra "cultivo" viene
de cuidado y "cultura" es lo relativo
al cultivo. Los "cultores" son quienes
cultivan las tradiciones. Más aún:
en el campo hay ciertas labores que se llaman
"culturales", como arar. |
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