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Tras
décadas de deterioro y soluciones parche,
por fin se da inicio a los trabajos de reparación
en la Iglesia de San Francisco. El plan será
gestionado por la Corporación del Patrimonio
Cultural de Chile y financiado con aportes privados.
Una primera etapa de soluciones de emergencia
es asumida por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
Los temporales
del pasado mes de junio convirtieron a la Iglesia
de San Francisco, el templo más antiguo
de Santiago, declarado Monumento Nacional, en
un lamentable espectáculo. Las aguas, que
chorreaban por los muros y caian en goteras desde
el cielo, dejaron en evidencia los daños
en la techumbre y el mal estado de las bajadas,
forros y canales de aguas lluvias. La emergencia
congregó a un grupo de funcionarios y personalidades
de entidades públicas y privadas vinculadas
al patrimonio que, animadas por la imponente voz
del senador Gabriel Valdés, asumieron el
compromiso de salvar a este edificio pertenecientea
la Orden Franciscana y abandonado hace tiempo
a su muerte paulatina.
Los
aportes privados gestionados por Rosa Puga, Directora
del Museo Colonial de San Francisco, aledaño
al templo, han sido hasta la fecha la única
via de mantención que, lejos de responder
a un plan integral, ha consistido en arreglos
y restauraciones, más o menos acertadas
y perdurables, en las zonas y estructuras más
críticas. A ello se ha sumado el apoyo
ocasional de la Municipalidad de Santiago, que
se encargó de pintar el convento.
Dinero privado
La
participación de privados en la conservación
de Monumentos Nacionales, se hace cada vez más
patente como la única respuesta viable
para la salvaguarda del patrimonio. La gigantesca
publicidad que envuelve el edificio del Museo
Nacional de Bellas Artes es la feroz demostración
de que el dinero de las empresas es imprescindible.
La reparación de la cúpula, la climatización
interior y los actuales trabajos en la fachada
y las escaleras son beneficios más que
apreciables. Estableciendo un violento contraste,
el Museo de Arte Contemporáneo, ubicado
a pocos metros tras el edificio, se mantiene invariable
en su decadencia. Repararlo cuesta por lo menos
5 mil millones pesos. Por lo pronto, el Ministerio
de Obras Públicas se encargará de
la elaboración de un diagnóstico
estructural.
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