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Desmintiendo
los rumores sobre su estado terminal, y a pesar
de su avanzada edad, el Tío Lalo asegura
que está bien y que no piensa colgar la
guitarra hasta el mes de Octubre, cuando promete
que hará su, esta vez definitiva, despedida.
Un libro sobre la vida de su hermano Nicanor Parra,
otro sobre sus vivencias como adivinador en un
circo y un tercero sobre el grupo musical Los
Tres, lo mantienen ocupado aunque lejos de los
escenarios.
Hace algunas semanas, el programa de televisión
En la mira, de Chilevisión, transmitió
imágenes en las que el cantor popular Eduardo
Parra, el Tío Lalo, aparecía acostado
en su cama conectado a un respirador artificial.
La escena se insertaba en un tema sobre enfermos
desahuciados. Las tomas habían sido obtenidas
en el contexto de un seguimiento hecho al cantor
popular en su casa y en distintos escenarios,
con motivo de un documental.
Es lo que relatan él y su mujer, Elizabeth,
quien asegura que "lo dejaron como las tristes
y perdió muchos contratos". "Estoy
más sano que ellos", agrega el Tío
Lalo, explicando que, eso sí, no ve mucho,
pero que, en todo caso, "lo que no se mira
se toca".
Sentados en el estrecho living de su departamento
en la población Cardenal Silva Henríquez,
entre muros atiborrados de fotografías
junto a músicos y celebridades como Los
3 y Julieta Venegas, Joaquín Sabina y hasta
Cecilia Bolocco, la pareja se queja de haber sido
"engañada". Frustración
que, sumada al complicado estado de salud de ambos,
no empaña, sin embargo, la enorme satisfacción
por los múltiples reconocimientos a la
carrera del cantor. Y no ocultan su orgullo. Por
el contrario, la enumeración no se hace
esperar: Orden Gabriela Mistral, Hijo Ilustre
de Chillán y de Cerrillos, Premio Altazor
2003, medalla de la Municipalidad de Santiago,
entre otros muchos, sin olvidar el sable que le
regaló Carabineros. Y, recientemente, el
Premio Municipal de Arte de Chillán: "Primera
vez que me dan un premio bueno, bonito y con plata.
Los demás puro brillo, claro que igual
sirve".
Bordeando los 90, el Tío
Lalo parece resistirse a la partida. No por nada
la despedida definitiva que planea para el próximo
13 de octubre es en realidad el tercer evento
en el que anuncia su adiós. "Ya debo
retirarme. Mi voz no falla, mi guitarra tampoco,
no siento cansancio ni nada, el problema es subir
a los escenarios, por escaleras débiles
y con la guitarra en la mano", reconoce el
cantor.
Entretanto, en Alfaguara y Planeta, respectivamente,
se encuentran dos libros escritos con la ayuda
de su mujer. Uno sobre la niñez de su hermano
Nicanor Parra y el otro titulado "Las cartas
de la suerte del profesor Parra", que narra
las vivencias del Tío Lalo en el circo.
"Para que fuera más conveniente había
que hacer dos números. Entonces yo no sólo
tocaba y cantaba, sino que después actuaba
como ilusionista y adivinaba el pasado y el futuro
de la gente. De tanto mentir, de repente le achuntaba".
Por si fuera poco, preparan un libro escrito en
cuartetos sobre la historia artística del
grupo Los Tres: "No publicamos nada de amores.
Sino su vida artística. Cómo nacieron,
cómo se desarrollaron, cómo se separaron.
Nos fuimos a Concepción a investigar cómo
se formaron, cuál fue su primer nombre,
dónde tocaban. No estaba Angel (Parra)
él se sumó después y con
él fueron 4 y conmigo 5", dice el
Tío Lalo con orgullo. "Estuve cuatro
años con ellos, hicimos varios discos,
lo pasé lindo, buenos músicos. Fue
un peldaño para mí, ahí comencé
a ser más nombrado. Lo sentí mucho
cuando se separaron, pero creo que algún
día se pueden volver a juntar".
Las publicaciones anunciadas vienen a engrosar
la obra literaria del poeta y cantor popular,
en la que se incluyen su autobiografía,
editada por la Sociedad Chilena del Derecho de
Autor y "Mi hermana Violeta Parra: su vida
y obra en décimas". Y esto no es todo...
La producción de canciones continúa,
de la mano de su esposa, quien se encarga de las
letras: "Es que la Lelita ya aprendió
todos mis dichos. Porque lo que estamos haciendo
son cuecas choras y guachacas".
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