Además de las sopaipillas, algunas de las delicias que salen de su cocina son el pan amasado, el pan de huevo, los picarones, los alfajores, la torta de milhojas con manjar, las tortitas de higo, los merenguitos y los Pequenes( empanaditas de tres puntas rellenas de cebolla y ají)
 
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Rescatando los sabores propios (continuación)

Rescatando la receta de su bisabuela, que incluye canela, clavos de olor, cáscara de naranja, aguardiente y almibar, Casandra y Cecilia, elaboran su propia mistela, que es el gran orgullo de su puesto. No en vano, la exponen en sendas botellas en un antiguo aparador precedido por la foto de su anciana mentora, que más parece un altar que un mueble de cocina. Esta bebida la hacen también en variedades como la apio y la de betarraga. "Se puede hacer de muchas cosas-explica Cecilia- Básicamente es un hervido de una hierba o una fruta con aguardiente y azúcar".

Amantes del folclor y de lo auténticamente propio, las hermanas Fernández llevan toda una vida en estas lides. Durante 11 años fueron anfitrionas de una famosa fonda llamada El Volantín que se instaló a mediados de los ochenta en el Parque O'Higgins y luego en una tanguería de la calle San Diego, en la cual todo el día y a toda hora se podía oír y ver a grupos folclóricos, mientras que en la mañana los payasos entretenían a los niños "Nosotros con mi hermana pensábamos que era importante mantener la tradición frente al avasallaje extranjero. Cuando teníamos como 17 años, íbamos a las fondas del parque, y nos ecantaba el folclor. Despúes de varios años, fuimos de nuevo y nos dimos cuenta de que había desaparecido. Que sólo había tremendas orquestas de cumbia. Entonces empezamos a pensar qué hacíamos. Hicimos esta fonda, con volantines y guirnaldas antiguas, que nosotras mismas las investigamos y las hicimos." Pero, como suele suceder, el proyecto no se financió y el apoyo a la cultura no se hizo sentir. "Fue un trabajo inmenso y no ganamos nunca plata. Todo lo contrario, perdimos un montón. Los arriendos de los espacios eran carísimos y nadie nos dio apoyo por hacer esta fonda que hacía un rescate de tradición, aunque mucha gente nos conoció".

La misma motivación fue la que las llevó a crear su puesto de Bocados Típicos. Constatando que hasta en las más importantes ferias artesanales se vendía hot dogs y Coca Cola, las hermanas decidieron ofrecer al público alimentos auténticamente chilenos y tradicionales. La primera experiencia fue en la feria artesanal del Museo Histórico Nacional. "Fue todo instalarse y empezar a echar a andar la cosa. Llevamos un brasero, trigo y nos pusimos a tostar harina y a hacer mate." Pero el austero puesto fue creciendo e incorporando un montón de sabores hasta convertirse en una surtida tienda que impresiona no sólo por su limpieza y la calidad de sus productos, sino por su belleza, estilo y buen gusto en la decoración. "Pienso que hemos dado un ejemplo, creamos escuela. Ahora en las ferias los puestos de comida autóctona o artesanal son limpios y bien montados. Por qué lo rústico va a tener que ser una cocina toda chorreada. Para qué vas a usar un plato de plástico si hay tánta greda".

Leyendo, preguntando y conversando, Casandra y Cecilia se han convertido en verdaderas expertas y rescatadoras de nuestros sabores, muchos de ellos prácticamente en extinción gracias a la rapidez de la vida moderna y el imperio de la comida chatarra. La importancia de su misión queda de manifiesto en las palabras de Cecilia: "Hoy no hay tiempo para cocinar. Los niños ponen un plato en el microondas y se lo cucharean viendo la tele. Hay una gran pérdida afectiva, cultural y de calidad de vida. Se pierde todo un aspecto de la educación, la convivencia familiar, la mesa, la conversación. La gente hoy no sabe lo que es el trigo, aunque come pan todos los días. Uno se alimentó de la comida, por lo tanto la comida te trae tus afectos, tu casa, tus hermanos, está relacionado con tus raices y el gusto por tu tierra. Yo me como aquí una paella y no me dice nada, en cambio me como un plato de charquicán y me dice: mi nacimiento, mi casa, mi madre, la vega, mis olores. Es distinto, aunque me gusta mucho la paella".

 
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