La Escuadra chilena en 1879, obra del Thomas Somerscales. Col. Museo Histórico Nacional.
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La toma de Valdivia (continuación)

 

La operación más sorprendente

El 2 de febrero la expedición chilena llegaba a la altura de Valdivia. La nave almiranta traía las sentinas inundadas y ya la conocían en el puerto, de modo que Cochrane hizo que los 310 hombres de desembarco pasaran al Intrépido y al Moctezuma. El 3 de febrero las dos embarcaciones se acercaron al fuerte Inglés izando el pabellón español. Por señas dijeron venir de Cádiz y pidieron un piloto. Como los realistas sospecharan de la identidad de los barcos, contestaron que enviaran un bote a tierra. Los chilenos que se hacían pasar por españoles, respondieron que habían perdido todos sus botes en el paso por el Cabo de Hornos. De pronto quedó al descubierto uno de los botes que tenían ocultos, con lo que se delataron y desde el fuerte arreció el cañoneo. Fue necesario apurar el desembarco.


La operación más sorprendente

Los 300 hombres que desembarcaron cumplieron lo que el historiador Francisco Antonio Encina califica como "la operación de guerra más sorprendente y más afortunada de cuantas registra la historia militar de América". 300 hombres se apoderaron en poco tiempo de varios fuertes defendidos por 700 soldados que disponían de 110 cañones y que podían recibir refuerzos de otros 800 hombres que estaban en guarniciones del interior. En esta ocasión se cumplió una de las ideas de Cochrane en cuanto a que se tiene asegurada buena parte del éxito si se realiza con resolución una acción que el enemigo nunca habría esperado. Y en efecto, los españoles no esperaban un ataque por tierra y al iniciarse éste, pensaron que el enemigo debía disponer de una fuerza abrumadoramente superior para intentar una operación de esa magnitud, y esto los hizo se confundirse y luego desmoralizarse.

Los patriotas fueron tomando los fuertes uno por uno. Comenzaron por el fuerte Inglés. Mientras un grupo avanzaba hacia los muros dando gritos para atraer la atención de los defensores, otro destacamento penetraba por una empalizada lateral, desde donde hicieron una descarga cerrada. Cochrane relata: "al sentirse atacados, los españoles creyeron ser cogidos por el flanco y sin examinar el número de los combatientes, echaron a correr, comunicando el pánico a una columna de 300 hombres, que estaba formada tras el fuerte. Los chilenos, que iban con buenos bríos, los cargaron y pasaron a bayoneta por docenas". Los otros fuertes esperaban con sus puertas abiertas a los fugitivos. "Por esta causa -anota Cochrane- los patriotas entraron envueltos con los españoles y les persiguieron de fuerte en fuerte hasta el Castillo del Corral".

Fue así como llegaron hasta la fortaleza de Corral, donde residía el gobernador de la plaza, el coronel Fausto del Hoyo y su Estado mayor. Según Encina, del Hoyo se tomó una botella de ron y esperó que llegaran los atacantes. El alcohol lo convertía en una fiera, de modo que costó apresarlo vivo. El derrotismo era total. Los defensores de los fuertes de la ribera norte y de las islas los abandonaron casi sin oponer resistencia, y huyeron en chalupas y por tierra hacia el pueblo de Valdivia. Cuando llegaron a él, se entregaron al pillaje y después huyeron hacia el interior. Lo mismo hicieron las fuerzas que el coronel Manuel Montoya tenía en Valdivia, y con las cuales habría podido aplastar a los patriotas. Los vecinos enviaron un emisario a Cochrane, informándole que los realistas habían abandonado el pueblo y pidiéndole que lo ocupara para imponer el orden, cosa que hizo Beaucheff, la mañana del 5 de febrero de 1820.

La temeridad de Cochrane no terminó allí. Insistió en ir a apoderarse inmediatamente de Chiloé. El bergantín Intrépido había varado en la isla de Mancera, y la O'Higgins seguía con sus sentinas anegadas, de modo que partió con el Moctezuma y la fragata Dolores que había capturado a los españoles.

Al partir, dejó a Beaucheff con una guarnición muy reducida y sin ninguna posibilidad de embarcarse para huir en caso de ser derrotado. El coronel Montoya disponía aún de cerca de mil soldados, con los que podría haber recuperado la ciudad y los fuertes de Valdivia, pero no lo intentó. El 20 de febrero regresó Cochrane luego de haber fracasado en su intento de tomar Chiloé que siguió siendo un bastión realista. Se aseguró, en cambio, la toma de Valdivia.

 
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