De los carros de sangre a los eléctricos

En este capítulo hay una serie importante dedicada a los carros así como a los recorridos e itinerancias que realizaban en sus largos e intrincados viajes por Santiago.
Los carros o tranvías fueron en su inicio tirados por caballos y por esto fueron bautizados como "carros de sangre". Muchas simpatías despertaban estos carros tirados por tracción animal, numerosos escritores rememoran los pasos de estos carros, como el que hacía el recorrido por el Llano Subercaseaux, donde los pasajeros se proveían de empanadas y hasta se terminaba bailando cueca en los tugurios de los alrededores.