Revisa el especial Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad.
 
Te Recomendamos
- Enfoques Anteriores
- Sección de Educación Patrimonial

Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Artículos y Links
Publicar en Agenda
Enfoque
Inicio/Opinión/Enfoque...
Julio 2003

Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad:

La aventura que comienza

La alegría que nos provoca el saber que en todo el mundo Valparaíso será reconocida como una de las ciudades que, por su valor, merece ser conservada es, más que una culminación, un punto de partida desde el cual se abren múltiples caminos y desafíos.

Hasta hace cincuenta años, Valparaíso fue, durante todo un siglo la "joya del Pacífico". El epicentro del comercio y las exportaciones, el símbolo del cosmopolistismo, la incubadora de los intercambios culturales, la puerta de entrada de las vanguardias extranjeras, la cuna de la modernidad y el refinamiento. Por ese puerto no sólo entraron y salieron toneladas de cargamentos y divisas para el país, por allí entraron también los ingleses, que instalaron su estilo y sus costumbres; los barcos alemanes que establecieron un intercambio comercial que ha perdurado hasta la fecha; por allí entró el Winnipeg, con su carga de españoles arrancados de la Guerra Civil, que conformaron un núcleo de intelectuales y artistas cuya influencia ha sido clave en nuestra cultura. Baste con nombrar a Roser Bru, José Balmes, o el historiador Leopoldo Castedo, cuya Historia de Chile, constituye uno de los más decisivos aportes a la recuperación de nuestra memoria como nación.

Sin embargo, nada de esto fue suficiente para detener el progresivo abandono del que ha sido víctima la ciudad, que paralelamente a la decadencia de su actividad portuaria, ha visto sucumbir su patrimonio arquitectónico a niveles lamentables. La dinámica del mercado inmobiliario, la escasa actividad productiva en la ciudad, la carencia de recursos y la falta de visión y experiencia se conjugaron para provocar el desastre. Los intentos de salvación, liderados por personalidades de la cultura tanto a nivel local como en Santiago, condujeron a la iniciativa del Consejo de Monumentos Nacionales de postular al puerto como Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco. Empresa que, lejos de convocar la fraterna colaboración entusiasta entre los diversos actores, estuvo durante años, jalonada de desacuerdos, polémicas y actos fallidos.

"La autoridad tiene que respetar el patrimonio que representa, pero el alcalde no lo ha hecho, ha permitido que se derriben edificios patrimoniales. Dejó morir el Palacio Cousiño, "la ratonera" (declarado Monumento Histórico) porque quería vender el terreno; recién permitió la remodelación del Palacio Baburizza; quiso quedarse con el Museo de Historia Natural de Valparaíso (palacio Lyon) para convertirlo en oficinas. Recién firmó el comodato, pero hubo que presionarlo. Todo esto atenta contra la postulación igual que la recuperación del borde costero, para hacer hoteles de turismo", decía hace poco más de un año la ex directora de la Dibam, Marta Cruz Coke, que llevó la primera postulación a París en 1997. Muchos, como ella, se mantuvieron escépticos, argumentando la ausencia de liderazgo, de lineamientos patrimoniales claros, de planes de conservación, de voluntad política del municipio.

De todos modos las cosas siguieron avanzando. Se aplicaron las sugerencias de Unesco, se definieron las zonas declaradas, se aunaron criterios fundamentales. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte, parecen haberse concretado algunas gestiones claves, como las que han canalizado recursos del Fondo de Desarrollo e Innovación de Corfo, para el fomento del turismo. Al mismo tiempo, se ha involucrado la Cancillería, marcando la diferencia con un lobby de alto nivel que hoy es coronado con la respuesta de Unesco, que otorga a Valparaíso el título de Patrimonio de la Humanidad. Su anfiteatro de cerros único en el mundo, poblado de las singulares casitas de colores, su valor como puerto histórico, su rica tradición popular, en ámbitos como la música y la gastronomía, su importancia como centro cultural y referente de artistas y escritores, justifican con creces el nombramiento. Pero no son suficientes. La alegría que nos provoca el saber que en todo el mundo Valparaíso será conocida como una de las ciudades que, por su valor, merece ser conservada es, más que una culminación, un punto de partida desde el cual se abren múltiples caminos.

Todos ellos, para ser recorridos con éxito, deben estar bien trazados, en base a ideas y objetivos claros. La capacidad de conectar iniciativas, gestionar recursos y llevar a cabo proyectos; la voluntad política del municipio y del gobierno, la implementación de programas de conservación y difusión de largo plazo, y la participación comunitaria en la valoración de su patrimonio, es lo que hoy está en juego. De ello dependerá que esta nominación sea algo más que un documento firmado o una efímera operación de marketing. En definitiva, de la convicción de todos los actores involucrados de que la vocación del Valparaíso, que otrora fue el puerto, hoy es, definitivamente, el turismo cultural.


Especial: Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad
 
subir
Agregar a Favoritos
Escríbenos
Mapa del Sitio
Créditos
Un Sitio
Patrocina