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Abril 2009
 
Memorias de Chillán: Refundación de la tierra

Por Andrea Torres


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Chillán, “silla del sol” en lengua mapuche, es también llamada la “ciudad de las cuatro fundaciones”, ya que sucesivos terremotos han significado no sólo su completa restauración desde el punto de vista arquitectónico, sino también la recuperación de costumbres y modos de vivir en nuevos emplazamientos. La total destrucción de la ciudad y la perseverante voluntad de los chillanenses para reconstruirla, es la dinámica que ha permitido construir elementos urbanísticos propios y emblemáticos y que ha forjado una identidad local marcada por el telurismo. En esa relación con la tierra está la dicotomía que marca la existencia de este pueblo: los terremotos son a la muerte y la pérdida como la actividad agrícola es a la vida y la ganancia. Son los mismos suelos de remoción sucesiva los que hoy permiten el sustento de la población, gracias a su fertilidad.

Las cuatro fundaciones

En el contexto de la conquista hispana, la ciudad fue originalmente fundada el 26 de junio de 1580 por el mariscal Martín Ruiz de Gamboa cerca de la orilla sur del río Ñuble con el nombre de Villa de San Bartolomé de Chillán. Pronto se constituyó como punto de comercio entre mapuches y españoles y como un importante eje evangelizador tras la inmediata llegada de mercedarios y franciscanos. La segunda fundación la llevó a cabo el gobernador Ángel de Pereda en 1664, luego de una serie de ataques indígenas y catástrofes naturales que destruyeron la ciudad e impulsaron el éxodo de sus habitantes. En 1751, un terremoto ocasionó el desborde del río Ñuble y la ciudad debió ser nuevamente levantada en un sector llamado Alto de la Horca, en lo que ahora es Chillán Viejo, por orden del gobernador Domingo Ortiz de Rozas. La tercera destrucción y cuarta fundación ocurre en 1835, después de un violento terremoto que obligó a disponer un nuevo emplazamiento, creando así la distinción entre Chillán Viejo y Nuevo, su actual ubicación. La cuarta acta de fundación de la ciudad fue ordenada por el presidente José Joaquín Prieto.

Pero aunque han sido varios los episodios sísmicos que ha enfrentado Chillán (1751, 1835, 1939, 1953 y 1960), es el de 1939 el terremoto que marcó un hito en su historia reciente, debido a la destrucción total de la mayoría de las viviendas y la muerte de más de la mitad de la población. Con la ciudad bajo los escombros y sin posibilidades de comunicación, en un principio no se supo de la tragedia que el sismo había ocasionado en Chillán –ya que afectó a varias ciudades del sur–, sin embargo el presidente Pedro Aguirre Cerda rápidamente ordenó la creación de la Corporación de Reconstrucción y Auxilio y la Corporación de Fomento y Producción, ambas a beneficio de los damnificados y que permitieron una rápida y efectiva restauración de la ciudad.

Con más de 150.000 habitantes, hoy en Chillán predominan las construcciones asísmicas y modernas, de uno o dos pisos. Lentamente, la ciudad comienza a perder el miedo a las alturas y se están construyendo edificios en su trazado regular, de amplias calles y arboledas en las cuatro avenidas perimetrales. Hacia el sur está Chillán Viejo, la ciudad de origen y hoy comuna independiente, que se mantiene como testimonio de la telúrica historia del poblado.


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