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Por
Bernardo Guerrero Jiménez
El terremoto del 13 de junio del 2005, alteró
profundamente la geografía patrimonial
del norte grande de Chile. El epicentro ubicado
en pleno corazón del altiplano derrumbó
varias iglesias y a otras dejó en estado
lamentable. Si confiamos en la información
de la prensa capitalina que se ha desplazado a
la zona, el panorama es aún más
sombrío. Sin embargo, se impone desde el
punto de vista patrimonial, una visita a terreno
para evaluar técnicamente los daños.
Lo anterior, para evitar que la pala y la picota
termine haciendo lo que el sismo no pudo..
La iglesia de Tarapacá, construida
en nombre de San Lorenzo, cuya fiesta se desarrolla
el 10 de agosto de cada año, un santo de
los pobres y de los marginados, fue una de las
más afectadas. El edificio donde funcionaba
la representación de la Intendencia Regional,
un monumento nacional, también se vio seriamente
dañada. Igual suerte corrió el convento
construido el año 1872, y otros edificios
que sirvieron en la Guerra del Pacífico,
como el Hospital de Campaña. Algo similar
sucedió con la iglesia de Matilla, localidad
ubicada al lado del oasis de Pica. En Mamiña,
no se sabe mucho aún. Las informaciones
nada dicen de lo que aconteció en las iglesias
de la comuna de Colchane, como Cariquima, Quebe,
Mauque, Isluga, Enquelga y otras muchas más
diseminadas en el corazón de la Pachamama.
Historia sísmica
De acuerdo a la información histórica
disponible, se puede inferir que el primer terremoto
en esta zona fue el del 22 de enero de 1582, continuó
con el del 12 de febrero de 1600, el del 24 de
noviembre de 1604, el del 20 de octubre de 1687,
el del 22 de agosto de 1715, el del 8 de enero
de 1725, el del 13 de mayo de 1868, hasta llegar
al más conocido: el del 13 de agosto de
1868, que arrasa con la ciudad de Iquique. En
el siglo XX, el norte vive una relativa calma
sólo alterada por el terremoto de 1987
que azotó la zona de Chiapa.
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