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Los postulados pedagógicos de la Nobel chilena

Los dos oficios de Gabriela (continuación)
 

Sin título

En alguno de los cargos docentes que ejerció, Gabriela Mistral tuvo lo que Roque Esteban Scarpa denomina "una triste experiencia clasista que reservaba el Liceo para gente provinciana de un medio económico no popular". Perdió ese empleo, pero después, al asumir como Directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas, "para resarcir su voluntad igualitaria abrió la matrícula a alumnas de todo el espectro social", escribe Scarpa.

También sufrió discriminación ideológica cuando, por influencias conservadoras, se le negó el ingreso a la Escuela Normal, por haber publicado algunos de sus poemas en un diario radical de Coquimbo. Comenta Scarpa que esta exclusión de la enseñanza según los programas vigentes, la obligaron a ser autodidacta, lo que le dio la libertad de formarse a sí misma.

El nombramiento de Gabriela en Punta Arenas no sólo contó con el apoyo de Aguirre Cerda. A éste se sumó la gran dificultad de conseguir a alguien que quisiera ir a hacerse cargo de un Liceo en el extremo sur, que era necesario reorganizar, ya que estaba calificado como el peor de Chile. Hay que pensar, además, que nuestra ciudad más austral en las primeras décadas del siglo XX estaba mucho más "lejos" de lo que está ahora del centro del país. Pero ella asumió la "doble tarea amorosa" con devoción. Y lo hizo tan bien que después la llamaron a reorganizar el Liceo de Temuco.

De modo que Gabriela Mistral dirigía y reorganizaba liceos sin tener el título de Profesora de Estado que habilitaba para ejercer la docencia en el nivel secundario.

Ella misma hizo diversas consideraciones sobre esta carencia de título, cuando se puso dificultades a su nombramiento como directora del Liceo N° 6 de Niñas de Santiago, que se había creado hacía poco. Entonces escribió una extensa carta a la otra persona que postulaba a ese mismo cargo con más apoyos políticos que antecedentes pedagógicos.

En esta carta Gabriela comenzaba reconociendo que no tenía título: "Mi pobreza no me permitió adquirirlo y este delito que no es mío sino de la vida, me ha valido el que se me niegue, por algunos, la sal y el agua".

A continuación resumía de esta forma su vida de maestra: "Con la obediencia y el deseo de servir de una empleada pública, accedí a ir a Magallanes, dejando atrás familia y todo, a ´reorganizar´ el Liceo de Punta Arenas. Un pueblo entero, desde el obrero de la federación hasta los capitalistas, pueden decir en qué forma cumplí mi comisión. El Liceo de Temuco se encontraba en un caos de luchas internas y desorden, cuando el Gobierno me mandó allá. He conseguido llevar a él la paz, verdad es que todas las profesoras son tituladas.

"Trabajé años antes en una colección de poesías escolares (y trabajo en una de cantos) para los textos de lectura que sirven a todos los colegios. Todo esto es labor escolar, no literaria".

Posteriormente la Universidad de Chile reconoció sus méritos pedagógicos y le otorgó el título de Profesora.

                                 
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