Ir a Lindura Criolla

 

 

 
+ Lindura Criolla
Secretos de belleza

Los bellos anónimos: Entrevista con Paz Errázuriz

Retrato al paso: Dibujante en la Plaza de Armas

Ver todo el Especial
 
 
Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Artículos y Links
Publicar en Agenda
Chile crónico
Inicio/Opinión/Chile crónico...
Junio 2002

El cuerpo como espectáculo (continuación)

Y la cintura y el ombligo salieron al aire. Luego vinieron las tangas y las sungas. Entonces los paisajes marinos y lacustres se llenaron de cuerpos apenas cubiertos por trajes de baños breves. En el imaginario nacional, el verano trae una especie de resurrección del cuerpo, que renace y sale de su encierro invernal, a broncearse y exponerse. En los diarios, los programas estivales de la televisión y las publicaciones turísticas, la belleza de los cuerpos se impone sobre la del resto de la naturaleza. La cordillera, el mar, los bosques y el cielo quedan en segundo plano. De ahí ha surgido una cultura narcisista, que se manifiesta principalmente en primavera, con gimnasias, dietas, tratamientos reductivos y todo un acondicionamiento del cuerpo para su exhibición veraniega.

Esas imágenes de playas atestadas de cuerpos mixtos, habrían sido inaceptables hace 50 años, cuando la semidesnudez de hombres y mujeres era rigurosamente aislada por géneros. En ese tiempo, los hombres podían mostrarse desnudos sólo ante otros hombres, y las mujeres frente a otras mujeres, en camarines o en los baños turcos.

Para los hombres, la exhibición del cuerpo femenino estuvo por mucho tiempo asociado al espectáculo y a la vida nocturna, a las boites, los night clubs y las compañías de revistas. Hubo boites famosas como el Goyescas, el Tap room, el Club de la Medianoche y La Sirena. Éstas, y los teatros de variedades, como el Picaresque, el Humoresque, el Bim Bam Bum y el Pigall, traían a afamadas vedettes argentinas y centroamericanas. Hicieron furor en los 50 y los 60, Nélida Lobato, que triunfó en el Lido de París, y la Tongolele. Con ellas debían competir las beldades locales, como las Ubilla.

Las Compañías de Revistas alternaban el strep tease, con la actuación de cómicos y a veces de artistas de renombre internacional. Recuerdo que a los 14 años mi abuela me llevó al Bim Bam Bum, para ver a Pedro Vargas. Cuando las vedettes subían al escenario, ella me sacaba al foyer. Así lo había convenido con los de la portería, para que me dejaran entrar. Los nombres de estos espectáculos frívolos eran memorables. Generalmente parodiaban, con picardía, algún título en serio, como Veinte mil lenguas de viejas sin marido.

La exhibición del desnudo y el semidesnudo femenino se hacía también en las revistas. El Pingüino marcó una época. En los años '50 no mostraba mucho más que fotografías de modelos en traje de baño, y dibujos de mujeres curvilíneas. Un artista en este género fue el dibujante Divito. Poco a poco los diarios populares y las revistas fueron haciéndose más audaces, e incluyeron afiches de desnudos totales, que iban a decorar los talleres mecánicos, las vulcanizaciones y los negocios de los zapateros.

Por mucho tiempo en el boxeo, el catch y la lucha libre, el cuerpo masculino, con el realce de la reciedumbre y la musculatura, también fue espectáculo, pero principalmente para hombres. Hoy se ha convertido también en espectáculo frívolo para mujeres.

Así, a lo largo del tiempo hemos ido dejando la ropa colgada en las perchas de la historia. Las representaciones y exhibiciones del cuerpo desnudo, tienen aún otro nivel, que va más allá de la epidermis: el de las radiografías y scanners que nos ha hecho familiarizarnos también con las galerías, pasadizos y estructuras interiores del cuerpo.

 
subir
     
|
2 >
     
Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita.
  ¿Tu Favorito?
Escríbenos
Mapa
Créditos
Un Sitio
Patrocina
Ganador del