+ Vanguardia
Benito Baranda
Chancho en Piedra.
Benito Baranda
El hombre que resucitó a Mampato.
Benito Baranda
El Húsar de la Muerte.
Ver todas las notas
 
+ Alvaro Henríquez
Video chat con los Petinellis
Comunidad Activa
Sugerir Temas
Sugerir Artículos y Links
Publicar en Agenda
Vanguardia Patrimonial
Inicio/Notas y Reportajes/Vanguardia Patrimonial...
Marzo 2004

Intervenciones de "utilidad pública" en el Hospital del Salvador

Arte Ciudadano (continuación)

Seis marcas en su sitio

Al ingresar al espacio el visitante desprevenido se encuentra con varios nichos con forma de arco de medio punto que nos muestran grandes fotografías de distintos personajes, todas en riguroso blanco y negro, ocupando el espacio reservado antaño a las imágenes de santos. La intervención de Gisela Munita busca reemplazar el código de la iconografía católica, por la "santificación" de personas comunes y corrientes que transitan por el lugar.

En el espacio de la antigua maternidad, Patricio Castro revela la precariedad constructiva del lugar, marcando los sitios donde el continuo trabajo de parche de los encargados de la mantención hace visible la azarosa huella del criterio de lo provisorio. Esa reflexión plástica se confronta con una gran gigantografía al modo de los afiches decorativos de las salas de espera de tantos consultorios y sitios públicos (un paisaje montañoso de Suiza) donde se muestran en un contador electrónico diversas cifras acerca de los partos en Chile, en Santiago y específicamente en el Salvador.

Para Macarena Oñate, el trabajo consistió en bucear en los empolvados archivos del Servicio y rescatar una historia mínima y particular que fue desplegada en el piso del hospital, reemplazando algunas viejas baldosas por vaciados de resina, en el interior de los cuales se podían advertir objetos, fichas médicas y anotaciones manuscritas. Toda una historia encerrada en un espacio mínimo.

Andrés Pizolti jugó con el humor de los chistes de Condorito, aquellos que tenían que ver con el asunto de la medicina y los incorporó a grandes collages que colgó en la plaza interior del recinto, creando un nuevo espacio virtual que dejaba ver una relación inédita entre los usuarios y el lugar.

Quizás si la más lograda intervención, por el volumen arquitectónico que supone, la realizó el artista Sebastián Preece, quien realizó un verdadero trabajo arqueológico en el lugar en que tradicionalmente se acumulaban las hojas otoñales de un árbol centenario. En efecto, allí donde el azar constructivo había dejado un hueco, por años los funcionarios del ornato fueron depositando las hojas muertas, situación que la instalación que mencionamos "institucionalizó", evidenciando el forado y ampliándolo, creando un verdadero laberinto donde el espectador puede ingresar y apreciar grandes contenedores de vidrio con las hojas acumuladas.

Finalmente, Jorge Opazo recopiló una serie de objetos en desuso que se guardaban en las bodegas del hospital y construyó una serie de marcos donde los expuso, dándoles un nuevo significado.

La muestra estuvo acompañada de varias reflexiones teóricas que quedaron registradas en el catálogo, en ellas los autores (Guadalupe Santa Cruz, Pablo Cottet, María Angélica Illanes, Willy Thayer, Francesca Lombardo y Leonel Yánez) se pasearon por el significado de estas obras dando un complemento y una base referencial para mejor catalogarlas y así ayudar a la conversación necesaria entre el Arte y la ciudadanía.

La muestra obviamente es indefinida, pues durará lo que duren las obras en el sitio y se puede visitar en el horario normal de atención del Hospital del Salvador.

 
subir
     
|
2 >
     
Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita.
  ¿Tu Favorito?
Escríbenos
Mapa
Créditos
Un Sitio
Patrocina
Ganador del