|
-
En tu tira cómica del
Wiken te ríes de los
héroes mediáticos
- La idea es usar el dibujo
como un arma para humanizar
a los intocables en distintos
niveles. En el caso de Canal
66 los pongo a todos feos. Porque
en la tele todos tienen que
ser hermosos, salvo la excepción
de algunos hombres. En ningún
caso mujeres. Hay una dictadura
de la belleza. Hago una especie
de democratización de
la fealdad. Perro con chaleco,
un comic infantil que hago también
para El Mercurio, es otro superhéroe.
Además saco una historieta
en un diario que se llama El
Clandestino, que es del bar
el Clandestino. Es un comic
para gente decadente, curada.
Es un Mampato que pasa de ser
un héroe niño
a convertirse con el tiempo
en un ser miserable. Eso es
lo bonito de los personajes.
Tienen sus virtudes y defectos,
sus pequeñeces, y por
eso uno los quiere. Y es parte
de su humanidad envejecer. Eso
es otro asunto que me interesa.
Me pregunto, por ejemplo, qué
pasa con los héroes niños.
¿Qué puede pasar
con Cristell? Si fue estrella
a los 4 años, a los 10
va a estar jubilada.
- Además estás
haciendo un programa para televisión
- Sí a mí me interesan
todos los formatos. Lo bueno
del trabajo planteado como artes
visuales, es que es más
libre. No tienes presiones ni
directrices editoriales. Lo
que más me gusta es publicar
revistas y hacer exposiciones.
Ahora estoy haciendo un programa
de dibujos animados con Matías
Iglesis, que hizo los monos
de 31 minutos. Son programas
que tienen que ver con la identidad
chilena. A mí me gusta
la idea de cambiar los soportes.
Donde más florezco es
en la diversidad. Cuando estoy
en una sola cosa me seco. Ahora
estoy haciendo 3 o 4 proyectos
a la vez. También tengo
un proyecto editorial, que es
editar el Supercifuentes de
Hervi. Es un superhéroe
chileno de clase media. Y Hervi
también es un héroe.
El ha influido a toda la generación
siguiente de dibujantes. Supercifuentes
es el ciudadano medio de la
dictadura. Siempre termina preso
por razones que desconoce. Los
superhéroes siempre son
altos rubios musculosos. Supercifuentes
es chico, pelado con bigotes.
Hervi hace un trabajo profundamente
chileno, es nuestro Quino, habla
de nosotros, de cómo
somos. Yo tengo la suerte de
haber trabajado con él
y ser su amigo. Su trabajo es
tan importante como el de los
principales artistas visuales.
Para mí no existen las
fronteras entre el arte y la
producción editorial.
Todo dialoga. No creo en las
artes mayores y menores.
 |
|