Turismo Cultural
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Enero 2006
Lo Abarca, localidad rural del litoral central
Santas tradiciones (continuación)

 

Tierra de milagros

Sin embargo, hubo una excepción a la regla. En una ocasión, la enorme virgen sí fue sacada del templo. La consecuencia fue un milagro. Así lo cuenta la Hermana Brígida, oriunda de Castro, Chiloé, y una de las cuatro integrantes de la Casa Madre de las Hermanas Contemplativas del Cenáculo, una comunidad fundada en Lo Abarca que cuenta con sedes en Perú, Colombia y Ecuador. "Hace como cinco años hubo una gran sequía. No llovió durante mucho tiempo. Estaban racionando la luz. Y el que era entonces párroco dijo: yo voy a sacar a la virgen el 8 de diciembre, en una camioneta, mirando los campos, para que nos haga el milagro de que llueva en el invierno. Y la sacó y no va a creer que en pleno diciembre, con un sol como el de hoy día, la virgen estaba en la puerta del templo, para subirla a la camioneta y se ha largado a llover en ese mismo momento. Todos dijeron que era un milagro y que era un anuncio de que el invierno sería muy bueno. Desde ese invierno, se acabó la sequía", narra la Hermana Brígida.

Milagros abundan en Lo Abarca y parte de ellos son estas monjas de media clausura, que llegaron al pueblo en 1978 obedeciendo al llamado divino para fundar aquí una congregación. "Nuestra fundadora recibió muchas inspiraciones de Dios, muy claras, de que tenía que hacer esta obra. La prueba que uno tiene de que es la voluntad de Dios es que la obra continúe. Porque las cosas que no son de Dios tienen su quebranto y no surgen. Nosotros ya llevamos 26 años aquí", explica Brígida.

Todo comenzó cuando la Madre Superiora, una religiosa argentina del claustro de la Orden de la Visitación en Santiago, sintió que Dios le pedía que saliera a fundar. "Las cosas del Señor son muy misteriosas -dice la hermana-. Ocurrió que justo el Obispado de Melipilla buscaba una comunidad religiosa para Lo Abarca, porque este pueblo lo estaba pidiendo. Vivían sin párroco y la gente era muy desordenada. Y además, como el pueblo es muy antiguo, había muchas cosas valiosas: objetos, bronces, documentos históricos, y las cosas se iban perdiendo porque estaba abandonado. Entonces se contactaron con nuestra Superiora que andaba por la zona en busca de un lugar para fundar la comunidad. Y cuando ella vino y entró al templo sintió la voz del Señor que le decía: este es tu lugar. Y aquí se quedó".

Y así nació en Lo Abarca una nueva congregación, dedicada plenamente a la oración y al cuidado de la iglesia y del museo parroquial, que no depende de ninguna otra orden y donde la formación de las hermanas se realiza en forma completamente autónoma. "Este lugar es muy especial. Parece que todo el pueblo fuera orante, porque hay mucho silencio".

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