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Mayo 2009
Alojamiento en el valle: 

El nuevo hotel de Santa Cruz

 

Rústico, liviano, cómodo y acogedor es el nuevo Hotel Casa de Campo en Santa Cruz, que rápidamente se ha posicionado, respondiendo a la creciente demanda y la escasa oferta hotelera en la zona.  Haciendo honor a su nombre sus dueños y gestores, Armando Correa y Virginia García, plasman en esta propuesta su gusto por la hotelería y la decoración y su fuerte arraigo campesino, otorgándole nuevos aires.

Hotel Casa de Campo 
Ruta I-50, Km 40, Santa Cruz, Chile.  
Fonos (+56) 72 - 823540  

Ambiente campestre, potenciado por detalles constructivos como la  utilización de madera de barricas de vino, durmientes, ladrillos artesanales  o puertas de antiguas casas rurales, es lo que se respira en el nuevo Hotel Casa de Campo, abierto este año 2009 a la entrada de Santa Cruz, en el Valle de Colchagua.  A pocos metros de la carretera y rodeado de un elaborado paisajismo, este  proyecto  combina con acierto lo rústico y lo moderno,  la sencillez y la calidad, lo orgánico con toques  domésticos y femeninos, como las cortinas de tela floreada, que le otorgan una atmósfera casera.  Todo hecho a pulso por sus dueños,  Armando Correa y su esposa  Virginia García, nacidos y criados en la zona, quienes atienden personalmente a sus visitantes, que, desde la inauguración del hotel, el pasado mes de enero, hasta abril, mantuvieron permanentemente copada su capacidad.

Concientes de la creciente demanda y la escasa oferta hotelera -hasta ahora la única alternativa de buen nivel la constituía el Hotel Santa Cruz, ubicado en la plaza de la ciudad- Armando y Virginia decidieron lanzarse con un proyecto propio, que combinara su gusto por la hostelería y la decoración con su fuerte arraigo campesino. “Mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre, tenían tierras aquí – cuenta Armando-.  Yo me crié aquí,  teníamos viñas, tierras, de todo un poco. Eran agricultores, producíamos maíz, trigo, porotos, uvas también. Todavía tenemos algunas tierras.  Este terreno era de la familia de mi esposa”.

Él mismo diseñó  completamente el hotel, sin arquitectos, y su esposa realizó el equipamiento y la decoración, incorporando pinturas y telares hechos por ella, además del paisajismo, que incluye, entre sus jardines, distintos rincones y hasta un riachuelo con un puente y una pequeña cascada.  Por su parte, Armando aplicó su arte  a los suelos, realizados en ladrillos cuadrados artesanales, pulidos y encerados con una particular técnica propia; a los muros  pintados con tierra de color, cemento y  cal y recubiertos con cera de abeja virgen; al diseño de las camas fabricadas en tronco macizo  y a la utilización de materiales como la madera de barricas de vino  para las barandas y las cinchas con que éstas se amarran para fabricar faroles.

Las habitaciones, con vista a los jardines, y muchas de ellas con su propia terraza, son al mismo tiempo rústicas y cómodas, con baño privado, frigobar, televisión, internet, calefacción central  y todos los requerimientos  que puede tener un huésped de hotel, sin descuidar detalles como las sábanas blancas de 150 hilos y los colchones especialmente mandados a hacer con una medida que supera a la norma.   La noche para dos personas con desayuno incluido, cuesta $60.000, $70.000 y $80.000 dependiendo de la habitación.  Se ofrece también servicio de cafetería y bar con snacks.  Desde el hotel se puede reservar en restaurantes de la zona, así como obtener orientación turística.

 

 
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