Turismo Cultural
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Circuito "alternativo" por la Patagonia
De estancia en estancia (continuación)

 

Chile ha sido más tardío al respecto, pero no por eso falto de oferta. La moda local en torno a los "lodges de pesca" concentró durante un tiempo los esfuerzos turísticos de la Araucanía al sur. Hoy los lodges son paradas casi impagables para chilenos, pero un sector de bullente negocio turístico para visitas extranjeras. Las estancias patagónicas se saltan aquel lujo de chefs, camas mullidas y whiskies junto a la chimenea para ofrecer una experiencia más similar a la de los gauchos nativos, con mucho asado al palo (de cordero, por supuesto), mate y un ritmo sin actividades agotadoras. De algún modo, uno es una visita bienvenida, pero no tanto como para detener la rutina cotidiana de la zona.


Estancias y escritores

Las estancias patagónicas han sido un escenario nada despreciable en el bordado de valiosos capítulos de nuestra literatura. Francisco Coloane, el autor de "El último grumete", trabajó dos años en una estancia de Magallanes. Quedó a las órdenes de una legendaria latifundista, Sara Braun, quien a su vez lo recomendó a una estancia de Puerto Porvenir a cargo de un tal mister Gibson. Cultivo de avena, cuidador de ovejas, capador de corderos y coordinador de obreros fueron sus sucesivos oficios, cuando el escritor aún no cumplía los veinte años de edad. Muchas de sus aventuras quedaron más tarde plasmadas en cuentos y novelas.

Pero sin duda la presencia más significativa al respecto fue la de Gabriela Mistral en la segunda década del siglo XX. La poeta serenense ejerció durante un tiempo como directora del Liceo de Punta Arenas, y hacia 1918 recibió una invitación a la Patagonia de parte de Rogelio Figueroa, líder político y columnista de la prensa local. Junto a un amigo, el hombre había instalado una posada (Tres Pasos) en el sector de Última Esperanza, y pensó que el lugar le resultaría inspirador a la mujer nortina que tanto admiraba. No se equivocó: "Desolación", una de las obras capitales de la obra mistraliana, fue concebida y escrita en gran parte en ese lugar, y muchos de los versos de la parte titulada "Naturaleza", guardan relación con sus vivencias en el viaje. "La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde", por ejemplo. Su estadía terminó extendiéndose por dos años. No es ningún secreto el gusto de Gabriela Mistral por la naturaleza. En el poema "El fiordo azul" se lee: "Agua muda pudorosa/ de su dolor. Yo te traigo/ el mío, que entre los hombres/ va como el tuyo, callado".

Roque Esteban Scarpa, escritor de Punta Arenas, narró parte de este viaje en un texto titulado "La desterrada en su patria" (1977): " Gabriela creyó que en Magallanes, como en su alma, había una gran desolación, y nos honró llamando a su primer libro con el nombre del alma de ella en ese entonces". Cuentos y canciones de Patricio Manns han sido, también, un valioso homenaje a las tierras patagónicas, partiendo por su composición musical más popular: "Arriba la Cordillera".

 
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