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Entrando
por el cruce longitudinal de Zapahuira, en la
ruta Ch-11 y tomando la Ruta A-35 en dirección
al sur, se llega a Belén. A 133 kilómetros
de Arica hacia el interior, y a 77 kilómetros
de Putre se encuentra este antiguo pueblo emplazado
en el área del Parque Nacional Lauca, hasta
donde llegan visitantes de todo el mundo atraídos
por el espejismo esmeralda del Lago Chungará.
Con una altitud de 3.240 metros
es el único enclave del altiplano chileno
fundado por los españoles, quienes en 1625,
optaron por su buen clima y su ubicación
estratégica en la llamada Ruta de Plata,
por donde este mineral se transportaba, desde
Potosí hasta el puerto de Arica, pasando
por el valle de Azapa.
Un camino angosto, lleno de
curvas, que bordea un acantilado, conduce al pueblo
rodeado de campos de pastoreo, cultivos de orégano
y cerros áridos en donde crecen eucaliptos,
castáceas y queña, un arbusto espinoso
que en verano florece de un rojo intenso. En sus
calles, algunas empedradas y con un canal en medio,
que siguen el trazado colonial, se alínean
las viviendas de adobe unidas entre sí.
La plaza central es escalonada en tres niveles.
Con sólo 148 habitantes,
Belén tiene dos iglesias de estilo andino
colonial. La más pequeña y antigua,
de la época de la fundación, es
la Iglesia de Nuestra Señora de Belén,
con su campanario anexo escalonado. La Iglesia
de Nuestra Señora del Carmen, de mayor
tamaño, fue construida en el siglo XVIII
y consta de una nave con muros de adobe y un campanario.
Destaca su retablo compuesto de fragmentos valiosos
de madera tallada policromada ( originarios probablemente
de la iglesia antigua) agregados a un conjunto
de tabla.
Su portada principal de piedra
tallada, de estilo barroco, probablemente la más
valiosa de la región, está totalmente
labrada, con pilastras circulares salomónicas
y un friso superior con figuras. De su torre aislada,
de adobe y coronada con un templete de piedra,
cuelgan tres campanas de bronce. Más de
20 imágenes sacras adornan el interior,
entre las cuales destacan la Virgen de la Silla,
un Cristo tallado y un bello fragmento de retablo
en madera policromada.
Considerado por su altitud
un lugar sagrado de alta jerarquía en la
cosmovisión andina, Belén recibe
a gran cantidad de fieles provenientes de distintos
pueblos que suben hasta su iglesia principal para
la fiesta de San Santiago, el 25 de julio. Una
celebración patronal cuya ritualidad se
define por el sincretismo indígena-católico.
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