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Enero 2009
Caminos de Valparaíso
La costura del borde (continuación)


El Paseo Altamirano permite la conexión con el Camino Costero y desde allí con la playa Las Torpederas, e incluye el mejoramiento de la avenida por la cual circularon desde 1907 los tranvías que llevaban al Parque de Playa Ancha. Hacia el primer centenario de la República se emplazaron los elementos constructivos que hasta hoy caracterizan el tramo: muros de contención, escalinatas para bajar a la playa y baranda de hormigón. Con miras al bicentenario, se emprendieron nuevas faenas para renovar los 4 km de borde costero que constituyen el Paseo: ciclovías, luminarias y seis miradores: La hélice, Long Beach, 19 de junio, Córdoba, y los miradores del Faro y del Acantilado.

Según García, los efectos de esta remodelación aún no son cuantificables: “Por lo pronto, la apertura del borde costero hacia el poniente, desde la Playa San Marcos hasta los acantilados de Playa Ancha, permitirá a la ciudadanía valorizar algunos espacios públicos actualmente degradados, como la playa Las Torpederas, y la valorización económica de los terrenos que se encuentran en ese sector”.


En el caso del Paseo Wheelwright –remodelado también como parte de los proyectos que buscan celebrar nuestro segundo centenario, y desde 2006 abierto a peatones y ciclistas por casi 2 km de borde costero entre el Muelle Barón y Caleta Portales–, “es difícil dimensionar a futuro el impacto de sus espacios públicos por sí mismos, ya que eventualmente coincidirán con el desarrollo del proyecto Puerto Barón. Sin embargo su conectividad con este proyecto permitiría, por una parte, fortalecer la conexión entre el bordemar centro y la Caleta Portales y, por otra, seguir generando una creciente vinculación peatonal de sectores más alejados de la ciudad como el Cerro Placeres y Esperanza”, señala García.

Lo cierto es que, pese a la incertidumbre que generan los nuevos proyectos que buscan intervenir el bordemar, actualmente existe un paseo costero que, sumando tramos, alcanza casi diez kilómetros. Al respecto reflexiona García: “Los efectos antes descritos no son tan importantes por el desarrollo inmobiliario que pueden generar, sino más bien por la apropiación funcional y permanente que los ciudadanos hacen de su borde costero. No sólo lo incorporan en sus paseos de fin de semana, sino que, en el mediano plazo, puede ser parte integrante de los recorridos de la ciudad, asumido por todos sus habitantes. De este modo, Valparaíso habrá conquistado plenamente su borde costero”.

 
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