Rescate
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Abril 2008
Patricia Stambuk
La voz de un pueblo extinguido (continuación)

 

- ¿Qué significó para ti este trabajo con las mujeres yaganes, y cuáles crees que son los aportes más destacables de estos libros para el patrimonio cultural chileno, para la sociedad chilena y de la región?

- Después de una búsqueda que empezó en el colegio, siguió en la Universidad y me ha acompañado en toda mi vida como periodista, conocer a Rosa fue mi aterrizaje definitivo en la identidad chilena: Tengo un apellido extranjero, nací en una región cosmopolita (Magallanes), con una historia distinta a la "oficial" de la zona central chilena y pertenezco a un país que reniega de sus raíces indias. Era difícil aproximarse a una respuesta para la pregunta ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? Rosa era una mujer inteligente, sagaz, afectuosa a su modo, llena de humor e incluso ironía por su condición de "exótica" en su propia tierra. La quise, nos regalamos una amistad, hicimos un pacto sin palabras para elevar la voz de su raza desde las sombras y el silencio en que los hombres "cultos" suelen confinar al indio, tomándose su palabra, interpretando en su representación, valorando sus objetos pero no a ellos mismos.

Había conocido en mis viajes a isla Navarino a Úrsula y Cristina, pero sólo después de la muerte de Rosa sentí la urgencia de continuar conversando con ellas. Empezamos a visitarnos y en cada viaje de las dos hermanas a Punta Arenas iban a mi casa, como tantas veces lo hizo Rosa, para compartir en familia, charlar, reírnos y hacer recuerdos. Incluso nos juntamos con otras mujeres yaganas, como Rosa y Ermelinda Acuña. Tanto con Rosa Yagán como con las hermanas Úrsula y Cristina Calderón, me interesaba -más que forzar la memoria de aspectos culturales ancestrales que ya sabía por referencias, y que fundamentalmente Gusinde y Koppers habían investigado y recreado hacia principios del siglo XX- registrar a través de sus relatos todas las relaciones humanas vistas y vividas por ellas, para obtener una versión de fuente primaria y no dejar ese espacio histórico de transculturación y extinción en el territorio de la imaginación del futuro.

- ¿Cuál crees que es el principal aporte de estas obras?

- Ofrecer estas memorias étnicas reales, fidedignas, de primera fuente y al mismo tiempo, contribuir a que la sociedad magallánica, chilena y mundial valoricen a partir de ese conocimiento a los forjadores de esas culturas rezagadas.


Indígenas en primera persona

La intención de Patricia no es sólo mostrar, lo más puramente posible, la percepción de los propios miembros de la etnia, sino también dar cuenta de cómo estos son concientes de su propia extinción. Así lo señaló en un acto de presentación de su libro "Rosa Yagán: el último eslabón": "Mi encuentro con Rosa ocurre, como ella lo relata en este libro, cuando su raza de nómades del mar da los últimos pasos sobre el planeta. No es fácil imaginar el desgarro de lo que es ver morir a la estirpe. Es la extinción. Es el propio fin de mundo".

Según explica la autora, "hasta la publicación de Rosa Yagán, el último eslabón, en Chile solo existía un texto conocido, publicado in extenso (Memorias de un cacique mapuche, de Pascual Coña, 1930), con relatos del indio en primera persona. Y algunos fragmentos muy interesantes, en el caso de los indios fueguinos, en el libro de Wilhelm Koppers Entre los Fueguinos. En la notable investigación de Gusinde, los indígenas son sus informantes, pero sus voces, opiniones, sentimientos, no aparecen directamente referidos en su gran obra".
 
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