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Marzo 2009
Fanales de culto
Niñito venerado (continuación)

 

Mesías incaico

- ¿Cómo se incorpora el niño Jesús en la matriz cultural indígena?

- Es una apropiación en la cual tienen gran influencia los Jesuítas, que es la orden que, principalmente se siente llamada a educar. Y el niño es un buen modelo para los valores que se quiere inculcar a los indígenas. En Colombia, Ecuador, en Perú, en Bolivia, las cofradías indígenas están relacionadas con el Niño Jesús. La comunidad indígena de Huanca, en el Cuzco, venera al Niño Jesús. Su imagen es española pero con toques indígenas, por ejemplo en su corte de pelo. Esta asociación con lo indígena se torna peligrosa para la jerarquía eclesiástica y secular, porque el Niño empieza a ser representado con elementos como la borla propia del Inca, que es la autoridad indígena, arrasada por los españoles y que ellos piensan que en algún momento va a volver y se va a restaurar el Tahuantisuyo. Entonces, no se sabe si el niño Jesús es un mesías incaico o un inca mesiánico y, en el último tercio del siglo XVIII, se empieza a prohibir a los indígenas esta representación del niño, que contribuye a perpetuar la creencia en el regreso del inca. En Chile tenemos poca información, pero, según el Padre Gabriel Guarda, había cofradías del Niño Jesús indígenas y de afrodescendientes. Las figuras que tenemos en Chile, son todas del XVIII y el noventa por ciento vienen de Quito.

- ¿Actualmente, la figura del Niño Jesús, qué importancia tiene en festividades públicas en Chile?


- En el mundo andino, hasta el día de hoy, la Navidad es una fiesta pública, donde el centro es la figura del Niño, Ahí se hace lo que se llama “el pase del niño”. Las familias llevan su Niño Jesús y éste se va pasando de casa en casa. Después se entregan todos a la parroquia, y el día de Navidad se veneran 10, 12 niños, con fiesta. Y se les ponen ofrendas. También hay otros casos, más bien aislados, como la Fiesta del Niño Jesús de Sotaquí y la de Las Palmas.

- Tú te has dedicado bastante a la cosmovisión andina….


- Tengo una admiración cada vez mayor por la espiritualidad andina. Cada vez que puedo me voy para arriba. La fuerza está en esa religiosidad popular. El creer que hay un canon de divinidades que nos ayudan, nos protegen, ahí tenemos que buscar nosotros lo propio, lo originario que nos queda. Otra fiesta preciosa es la fiesta de los muertos, el 1 de noviembre en Caspana. La religiosidad es la fuerza que da identidad y cohesión a los grupos, no hay otra cosa. No existen las fronteras, la comunidad se junta por el santo.

Puertas adentro

- ¿Por qué te interesas en estudiar particularmente los fanales?

- Es un nicho muy interesante y poco estudiado. Y hay un corpus como para hacerlo. Las colecciones de La Merced, del Museo de Rancagua. Las Carmelitas, las Capuchinas, tienen colecciones maravillosas.

- ¿En qué época se asienta esta práctica de los fanales en la devoción del Niño Jesús en Chile?


- A finales del XVIII y durante el XIX. Esto se debe a factores técnicos y teológicos. Hay una industrialización de la escultura en Quito a finales del XVIII, por lo tanto es mucho más barato traer niños de Quito. Las cúpulas de cristal se traen de España y de Francia, países cuyos barcos comienzan a llegar a Chile. En términos ideológicos, en el siglo XIX hay una infantilización de la religión. En esto tiene gran influencia Santa Teresita de Lisieux, que es una francesa con una fuerte devoción por el Niño Jesús. Y llega muy fuerte a Chile, donde hay una gran penetración de la cultura francesa en general. Se pone súper de moda el Niño Jesús. En paralelo, es una época en la cual se demarcan los límites entre el ámbito público y el privado. Durante la Colonia, toda la fiesta es pública. Y es una fiesta muy desordenada, con baile, con trago, con comida, con animales. Y estas festividades son prohibidas por el Obispo Alday en el XVIII. La principal fiesta del niño Jesús era la Navidad, que también era una fiesta pública, y se transforma en una fiesta familiar, privada. Entonces El niño Jesús entra al espacio privado. La devoción se interna en los conventos, en las casas, queda resguardado en la familia, sobre todo por mujeres y los niños, a los cuales se asocia el niño, mucho más que a los hombres. Y se le protege con este fanal. El Niño es la imagen de los desposeídos, y es una imagen esperanzadora, porque representa el origen del alma. Todos tenemos un alma que nos puede llevar a ser personas mejores. Es una imagen que saca lo más tierno, la candidez que todos tenemos dentro.

- ¿Qué representan todos los elementos y miniaturas que rodean la figura del niño dentro del fanal?

- Durante la novena, de preparación para la Navidad, las familias o las monjas en los conventos le van entregando cosas como una forma de relacionarse con ellos y cada una de esas cosas representa un aspecto espiritual. Por ejemplo: “Yo te ofrezco una almohadita mullida y cómoda y con esto yo quiero fortalecer la virtud de la humildad”. Es una práctica muy viva. El fanal se abre para colocar las ofrendas. Y dentro del mismo fanal, puedes encontrar objetos del siglo XIX y del siglo XX. Además, el niño se saca para la Navidad.
 
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