Rescate
Inicio/Notas y Reportajes/Rescate...
1 / 2 /
Julio 2007
 
Oficios tradicionales (continuación)

 

Falte: Era el vendedor ambulante de artículos de costura. A fines del siglo XIX comenzó a desaparecer debido al aumento de tiendas extendidas hasta en barrios más apartados. "Constituye una tienda de trapos en movimiento". Siempre le seguía un muchacho con una canasta en la cabeza, cargada de "cuantos artículos pudiera necesitar una mujer". El falte también iba cargado con dos cajas planas cubiertas de vidrio que permitían ver los artículos a la venta. "En la cabeza se coloca uno dentro del otro, varios sombreros de pita (paja) i en las manos, para no dejarlas ociosas, lleva un acordeón que toca de vez en cuando como para anunciar su presencia. Unas zapatillas de orillo completan su atavío. Pregona sus mercancías con un grito peculiar de "cos tiend" (cosas de tienda), que repite el muchacho con su voz de tiple".

Huaso: Al igual que en la actualidad eran hombres que trabajaban en el campo. Entre ellos se podía disntinguir al peón y al inquilino. El primero era un empleado a sueldo al que se le pagaba por un día de trabajo o por un encargo específico. El segundo era "un verdadero siervo del sistema feudal; todo él y su familia, sus haberes, dependen del patrón". La mayoría era "pobre y miserable" y permanecía al servicio del mismo fundo de generación en generación, "a pesar el mal trato que pudieran sufrir y de los abusos que con ellos se cometieren". Su máxima posesión era su caballo al que cuidaba con especial "idolatría". Si el patrón le prestaba dos o tres cuadras, de acuerdo a su buena conducta, podía cosechar legumbres y hortalizas. "En las provincias del Sur el inquilino es mucho más rústico que en los valles centrales, mucho más ignorante, más sumiso i más animalizado si así podemos expresarnos, pero también es más vigoroso i trabajador a pesar de que gana menos i de que vive peor", anota Tornero.

Vaquero: Es un huaso especializado en el rodeo, faena que tiene por objeto trasladar al ganado hacia zonas más resguardadas del frío del invierno y con buenos pastizales en esa ruda época del año. Vestían una chaqueta y un pantalón de cuero, para resguardarse contra las espinas de los arbustos. Usaban unos enormes sombreros de lana y botas con grandes espuelas. "Sin más ayuda que su caballo i su perro, ni más arma que su fiel e implacable lazo, ejecuta prodigios de destreza y i valor, persiguiendo a los toros salvajes que tratan de escapar a su terrible persecución", describe el compilador. Los vaqueros también participaban en la matanza de los animales -que se realizaba entre enero y febrero-, y en la trilla, una verdadera fiesta, que perdura hasta el día de hoy.

Arriero: Hombre montado en una mula, cuya labor consistía en transportar cargas de trigo, cebada, frijoles u otros frutos en los lomos de varias mulas. Al mando de un capataz, llegaban a conformar tropas de trescientos animales cargados. "El arriero es siempre robusto i de fuerzas atléticas que demuestra a menudo, izando los pesados costales sobre el lomo de sus mulas (…). Así como el vaquero, por encontrarse sin duda más independiente i más íntimamente ligado a la naturaleza, posee cierta altivez i cierta energía moral que se revela hasta en su fisonomía, mientras que el inquilino, avasallado bajo una voluntad casi siempre despótica, demuestra una humildad rastrera i un alma pequeña", describe el autor.

 
Subir
1 / 2 /

Prohibida la reproducción de imágenes y textos sin previa autorización escrita. Las opiniones expresadas en esta entrevista son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de Nuestro.cl
     
     ¿Tu Favorito?  Escríbenos
 Mapa
 Créditos  Un Sitio:
 Patrocina:
 Ganador del: