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Sobre
héroes y antihéroes,
historias e historietas, sátiras
y pedestales conversamos con
el poeta y periodista Jorge
Montealegre. Uno de los grandes
estudiosos del humor gráfico
en Chile, es autor de Prehistorieta
de Chile (2003), en donde aborda
estas manifestaciones desde
el arte rupuestre hasta antes
de la existencia del periódico
y habla de los dibujos en que
José Miguel Carrera ridiculizó
a O'Higgins y San Martín.
Ahora prepara una entrega completa,
en tres tomos, en donde dará
a conocer la obra y figura de
artistas y pensadores que, camuflados
tras un seudónimo, han
marcado el devenir nacional
con la mirada desafiante del
humor.
Por Rosario Mena
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En
esta imagen aparece el
Presidente, de ese momoneto,
Domingo Santa María
bailando, aompañado
por sus ministros José
Manuel Balmaceda y Ramón
Barros Luco. Al fondo
va caminando el ex-Presidente
José Joaquín
Pérez, vendiendo
refrescos. El nombre de
la carpa -Aquí
esta Silva- es el de una
de las ramadas más
populares de la época.
El Padre Padilla, Nª
50, 25 de diciembre de
1884, en el libro El que
ríe último
de Maxiliano Salinas,
Christián Báez
y Marina Donoso.
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El tema
le recuerda a Jorge Montealegre
lo que hoy leyó en la
prensa: "una polémica
que comienza recién,
a propósito de la publicidad
del Banco del Estado, en donde
por las fiestas patrias, se
hace un sketch en el que se
ridiculiza la figura de O'Higgins
y hay gente que está
alegando por eso. Son esas polémicas
sin salida, destinadas al absurdo.
Igual que lo de Parra (la instalación
"El Pago de Chile",
con los presidentes colgados
en el Centro Cultural Palacio
La Moneda). Lo que está
en el centro es la utilización
de la imagen de O'Higgins o
de los presidentes. La irreverencia
es una deformación, una
exageración de la persona
y hay gente que está
en el otro extremo: el de la
hiperreverencia, que solemniza
todo, convirtiendo a la persona
en un monumento, en un personaje
rígido, digno de una
admiración que lo deshumaniza.
Ese personaje no fue ni tan
cómico, ni tan ridículo,
como lo muestra la caricatura,
ni tan serio y perfecto como
lo muestra el monumento. Entre
la caricatura y el monumento
hay una persona humana, que
alguna vez tuvo un poder que
lo instaló en la memoria
colectiva y lo hizo parte de
nuestro imaginario".
-
Tú te has dedicado a
estudiar cómo los héroes
y grandes figuras han sido caricaturizados
desde siempre
- Nosotros nos relacionamos
con ese imaginario desde una
mirada más escéptica
o más solemne. Hoy nos
olvidamos que estos personajes
cuando estaban vivos, actuando
en el poder, también
fueron objeto de irreverencia.
Por ejemplo, es conocida la
rivalidad entre O'Higgins y
Carrera. Bueno, estando en el
exilio Carrera hizo caricaturas
contra O'Higgins y San Martín.
No se sabe si las hizo él,
pero, en todo caso, fue parte
del equipo creativo. Usó
la caricatura como un arma de
guerra, para generar opinión
y degradar al enemigo, provocando
antipatía o haciendo
denuncias, que es lo que hace
la sátira política,
que es una representación
crítica y burlesca de
la realidad. Por un lado, está
la palabra, las armas de la
política y las posibilidades
militares, pero también
se usaron los recursos de las
comunicaciones, la bandera,
el escudo, los uniformes, toda
la iconografía. Y en
ese contexto era importante
la imagen de las personas. La
de Carrera es una rivalidad
contra O'Higgins y su Logia
Lautarina.
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