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Julio 2007
Ediciones facsimilares
Marcados por el origen

 

Dos relevantes obras facsimilares han sido reeditadas por la Corporación Patrimonio Cultural de Chile: Chile Ilustrado, obra de un rico heredero, y Tarapacá, escrita por dos obreros. A pesar de su innegable valor como testimonio y documento histórico y social, tuvieron distinto destino en la memoria de los lectores chilenos: la primera fue elogiada y la segunda destinada al olvido.

Hace más de cien años, tres periodistas de oficio, pertenecientes a distintos estratos económicos y culturales, editaron dos relevantes obras: Chile Ilustrado (1872) y Tarapacá (1903). La primera, del aristócrata empresario Recaredo Tornero, es considerada el primer álbum ilustrado del país, en tanto que la segunda, escrita por los obreros Nicanor Polo y Osvaldo López, es la primera novela publicada sobre el salitre. Ambos ejemplares, editados como facsímiles, corrieron un destino tan opuesto como el origen de sus autores. Chile Ilustrado fue premiado y considerado indispensable para el conocimiento del territorio, transformándose en la mejor carta de presentación de nuestro país en el extranjero. En cambio, Tarapacá fue considerada ofensiva y peligrosa, retirada del mercado y destinada al olvido. Los dos ejemplares fueron reeditados al alero de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile con el apoyo de la Ley de Donaciones Culturales, rescatándose así, dos documentados y disímiles testimonios, que hasta el día de hoy permiten comprender la conformación de nuestra identidad.


El resumen de Chile

En 1872, durante una breve residencia en París el visionario empresario, Recaredo Santos Tornero, nacido en el seno de una familia de tradición librera y periodística, publicó Chile Ilustrado, el primer álbum ilustrado sobre nuestro país, ue luego fue premiado en la Exposición del Libro de Filadelfia, en 1876. Impresa bajo el sello de Librerías i Agencias de El Mercurio, principal casa editorial de la época, esta guía descriptiva, fue también el primer ejemplar que contó con abundante apoyo gráfico, conformado por 200 grabados en madera y 10 litografías a dos tintas.

Su autor pretendió realizar un resumen histórico, político, industrial, social y estadístico del país, dividiéndolo en tres partes. La primera parte agrupa, una gran cantidad de datos históricos y estadísticos sobre cada una de las capitales de provincia y sus puertos principales: descripción de cada ciudad; historia de los edificios públicos (varios desaparecidos) y establecimientos de beneficencia. Además, incluye una reseña sobre el estado de su instrucción pública, población, recursos, producciones, comercio y empresas industriales.

La segunda parte recopila datos necesarios para el exacto conocimiento del país, dando una descripción general del territorio, con respecto a extensión, topografía, hidrografía, clima, zoología, división política y producción agraria. Incluye datos con respecto a la cantidad de habitantes, escuelas, composición del ejército, rentas nacionales, deuda pública, periódicos y grandes haciendas, entre otros.

Finalmente, la tercera entrega un bosquejo de los usos y costumbres de la sociedad chilena. Así, se describen asuntos como el matrimonio, el bautizo, la educación y las estrictas normas de convivencia de la época. Además, oficios, como el del minero, aguatero, beatero, uvero y lechero, entre otros. También se hace mención a algunas tradiciones y costumbres religiosas como la del cucurucho, hombre que vestía una túnica negra y un bonete en forma de cono y que tenía por misión espantar a los niños y a los perros.

 
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