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Pastores del altiplano y de
la pampa patagónica;
productores de aceitunas; cuidadores
de las iglesias y vestidoras
de santos; mineros de Chuquicamata;
trabajadores de la industria
pisquera en los valles del norte
chico; músicos populares
de Valparaíso; tejedoras
mapuche; constructores; viñateros,
gente que fabrica aperos para
el rodeo; feriantes; ceramistas;
tejedoras de Rari; molineros
del sur; carpinteros de rivera
en Chiloé; cuidadores
en la Antártica. Múltiples
y variados son los oficios y
ocupaciones que, a lo largo
de todo el territorio nacional,
cultivan familias chilenas,
que a través de las generaciones,
aprenden y transmiten de padres
a hijos una sabiduría
arraigada en su territorio geográfico
y cultural, que se asienta como
patrimonio local y constituye
la base de su identidad.
“Este proyecto aborda
la interrelación entre
la tierra, el oficio y la persona”,
explica Aleka Vial, editora
del libro "Familias al
fin de la Tierra";, que,
con el auspicio del banco BCI,
acogido a la Ley de Donaciones
Culturales, con el patrocino
de la Corporación Patrimonio
Cultural de Chile, recoge el
testimonio, a través
de textos y fotografías,
de 20 familias desde el interior
de Arica hasta la Antártica.
"La geografía determina
las labores y éstas constituyen
la herencia, el saber acumulado,
el patrimonio de cada persona",
señala la editora, quien
destaca la confluencia en esta
iniciativa del Estado (a través
de la Ley de Donaciones Culturales),
la empresa privada y la sociedad
civil (representada por las
propias familias que prestaron
su colaboración).
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