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Agosto 2006
Caupolicán, Lautaro y Galvarino
Héroes de ocasión

 

Utilizados por los próceres de la Independencia como emblemas de lucha, Lautaro, Caupolicán, Galvarino y otros de nuestros héroes mapuche, pronto fueron olvidados por el poder central que negó la cultura y la cosmovisión indígena.

Fuentes:
www.scielo.cl
www.ejercito.cl

Por Rosario Mena



Se dice que Caupolicán fue elegido toqui luego de un torneo de resistencia física, en el cual habría caminado tres días y tres noches con un tronco a cuestas.

Mientras que en la página web www.aconcagua.cl un columnista propone que a "Lautaro, Galvarino, Caupolicán y muchos caciques, quizás se les podría rendir tributo en un billete o en monedas de mil pesos", la figura de nuestros héroes indígenas ha quedado relegada a los mitos de los relatos épicos, despojada del culto de una sociedad que sistemáticamente aplastó y aniquiló las culturas originarias negando su matriz mestiza. "El heroico araucano pasó a ser el bárbaro y sanguinario indio del sur. Este estereotipo permitió que la sociedad chilena tuviera su conciencia tranquila respecto a la guerra de la frontera y viera ahora como héroes a los soldados que mataban a los antiguos héroes", señala José Bengoa. Así, utilizados por los próceres de la Independencia como emblemas de lucha, nuestros héroes mapuche pronto fueron olvidados por el poder central que negó su cultura y su cosmovisión.

Realidad que responde a un panorama en el que Chile se representa como un territorio de la raza blanca, libre de mestizajes, tal como lo refleja un informe del Estado chileno redactado por el Gobierno en 1915: "Los indígenas chilenos eran pues escasos, salvo en la región sur del valle longitudinal esto es, lo que después se llamó Araucanía. Por otra, las condiciones del clima muy favorables al desarrollo y la prosperidad de la raza blanca, hicieron innecesaria la importación de negros durante el período colonial... A estas circunstancias debe Chile su admirable homogeneidad bajo el aspecto de la raza. La blanca o caucásica predomina casi en absoluto, y sólo el antropólogo de profesión puede discernir los vestigios de la sangre aborigen, en las más bajas capas del pueblo".


Todo conspira para hacer de "La Araucana" de Alonso de Ercilla, un invitado de piedra. Rescatado por quienes, como Neruda, vieron algo más en este poema fundacional de la raza chilena: "Compañero Alonso de Ercilla: La Araucana no sólo es un poema: es un camino", dice el Premio Nobel. Y en su poema "Educación de un cacique" escribe este homenaje:

"Lautaro era una flecha acerada
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio".

Sobre Lautaro y Caupolícan habla el poeta Elicura Chihuailaf: "Ha cambiado la historia para nosotros, claro. Los "libros oficiales" dicen que son otros los que la hicieron y la siguen haciendo por nuestros pueblos. Los héroes de esta historia, en un mundo "civilizado" en el que ya no debiera haberlos, son los invasores. Mas Caupolicán empalado, enfrentándolos, representa el suplicio de nuestro pasado que entra ardiendo en nuestros corazones. Lautaro es el futuro que vislumbramos, detrás de la cortina del misterio y del compromiso, y que saldrá como la luz de nuestros ojos".
 
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