El registro fotográfico que desde el
siglo XIX tuvo como objeto a los pueblos indígenas
de nuestro país, ha servido no sólo
como fuente documental y testimonio de estas
culturas en un tiempo pasado. La construcción
visual que realizaron los fotógrafos,
legando a la sociedad una determinada imagen
de las etnias, especialmente la mapuche, condicionada
por cánones europeos, es materia de
estudio y revela una multiplicidad de aspectos
sociales, culturales, técnicos y estéticos.
La fotografía
fue desde el siglo XIX y hasta las primeras décadas
del XX, un medio profusamente utilizado para el
registro visual de los pueblos indígenas
chilenos, especialmente el mapuche, con el legado
de fotógrafos pioneros como Valck, Milet
y Heffer, en cuya obra se refleja el intento republicano
de convertir en íconos de identidad nacional
a los pueblos nativos. Una operación que
implica toda una construcción visual, con
un fuerte contenido simbólico y estético
, que responde a los cánones europeos de
la época, revelando y ocultando la realidad
étnica, creando imágenes estereotipadas
o idealizadas, escenas mágicas o dramáticas
que definen la apreciación histórica
de estas culturas, imponiéndose tanto en
textos de estudio, afiches y objetos. Imágenes
que, en todo caso constituyen un valioso testimonio
del pasado y un innegable patrimonio artístico.
En el libro Historia de la Fotografía en
Chile: Rescate de Huellas en la Luz, publicado
por el Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico,
en el año 2000, la profesora, licenciada
en Estética e investigadora de la Universidad
Católica, Margarita Alvarado, dedica a
estos autores el capítulo "La huella
luminosa de los fotógrafos de la Frontera".,
a quienes llama "Los fundadores": Christian
Enrique Valck, Gustavo Milet y Obder Heffer, quienes
establecieron las bases de lo que más tarde
se ha conocido como la "fotografía
étnica".