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Violeta y los Letelier (continuación)

 

Familia Musical

Alfonso Letelier Llona fue tres veces Decano de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la U. de Chile entre el año '52 y el '62, Director de la Revista Musical Chilena y creador, en 1940, de la Escuela Moderna de Música, junto a René Amengual, Juan Orrego Salas y Elena Waisses. Como compositor, uno de los más destacados que ha tenido el país, constituye un nexo entre el post impresionismo y la música de vanguardia de finales del siglo XX. Pensador y académico, tanto su música sinfónica como su música de cámara (para piano y vocal) se mueven con versatilidad entre diversos estilos (impresionista, neoclásico, contemporáneo, entre otros). Su inclinación especial hacia lo vocal (bajo la influencia del canto gregoriano ) y, especialmente, la voz femenina, se puede apreciar en sus famosos "Sonetos de la muerte", con textos de Gabriela Mistral.

Su infancia y juventud ligada al campo lo caracterizan fuertemente. Ingeniero agrónomo de profesión, especialista en enología, y admirador de Darwin, vive permanentemente interesado en la naturaleza, transformándose, de modo autodidacta, en un experto en entomología y botánica. Recordadas son sus excursiones a las montañas donde colectaba insectos, plantas y semillas poco comunes, siempre acompañado por un grupo de jóvenes seguidores.
A pesar de sus permanentes cuestionamientos en torno a la fe, la religión y el catolicismo, las obras de Letelier se basan en temas relacionados con episodios bíblicos, como en la ópera-oratorio Tobías y Sara, o sobre escenas místicas, como en Los Vitrales de la Anunciación. Sus interrogantes filosófico-religiosos desembocan en su obra póstuma, la sinfonía "El hombre ante la ciencia".


La rama materna

Su esposa, Margarita Valdés Subercaseaux, cantante, integrante del grupo Madrigalistas de Chile, que en los años '40 dio a conocer en Chile el repertorio de madrigales renacentistas, así como obras de Ravel, Dubussy, Hindemith y del mismo Letelier, es nieta de don Ramón Subercaseaux, uno destacado pintor de fines del siglo XIX, e hija de Horacio Valdés, ingeniero químico de profesión, brillante cantante y ejecutante de órgano y violoncello. En su casa había un órgano construido por el famoso italiano Orestes Carlini, el mismo instrumento que hoy se encuentra en la Iglesia de El Bosque. La madre de Margarita, Blanca Subercaseaux Errázuriz, fue por su parte, una talentosa pianista, además de pintora y escritora.
Margarita fue también pintora, escultora (integrante del taller de Samuel Román), talladora en madera (oficio que estudió con el destacado artista alemán Peter Horn) y, sobre todo, una excelente pianista, alumna destacada de Rosita Renard e intérprete notable de Chopin, Mendelssohn y Bach, entre otros compositores. Tuvo una carrera discreta pero apreciada como cantante, en la que destacan sus actuaciones como solista en concurridos escenarios de la capital. En su última etapa se dedicó al rescate y difusión de la música gregoriana, formando la agrupación Magnificat, con el fin de dignificar el arte musical en los templos y dirigiendo distintos coros.

 

 
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