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Diciembre 2008
Diagnóstico patrimonial del 2008
Letras universales y gestión amateur (continuación)


 

“He visto tantos centros culturales vacíos en mis andanzas por Chile”, señala Oses aludiendo claramente al problema de gestión y de recursos, que el Consejo Nacional de la Cultura pretende subsanar con un Plan de Gestión Cultural, que aborde el financiamiento y la programación. “Las regiones tienen que aprovechar el 2% que les asigna el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, –agrega Agüero– ahí está la capacidad de los gestores de convencer al Gobierno Regional para que les pase los recursos”. “El problema es que generalmente las autoridades comunales y regionales no tienen el nivel cultural necesario. Uno no puede creer las barbaridades que cometen algunos municipios con el patrimonio local”, señala García-Huidobro.

En general los esquemas de financiamiento de los espacios son confusos y no necesariamente adecuados a cada caso particular. Como ejemplo, Agüero cita al Centro Cultural Palacio La Moneda, cuya figura, que es compartida por otros espacios como Matucana 100 y Balmaceda 1215, incluye una parte de financiamiento estatal y la posibilidad de captar recursos privados a través de la Ley de Donaciones, al constituirse en fundaciones o corporaciones de derecho privado. “Tienen una asignación del Consejo Nacional de la Cultura, además pueden recibir recursos de libre disposición de la Presidencia, Fondos de la Cancillería, auspicios acogidos a Ley de Donaciones… No sé si vale la pena utilizar todos esos mecanismos o si, en realidad, deberían haber fondos asegurados de la Presidencia como parte de la política exterior. Por otra parte, falta dinámica cuando confías en que te van a financiar. Hay que revisar estos modelos a nivel internacional e incorporar estas directrices en el proyecto del Centro Cultural Gabriela Mistral” y agrega que se debe revisar también el tipo de figura legal que se adopta: “crear una corporación es complicado, porque los miembros del directorio tienen mucho peso y pueden dificultar la gestión”.

Agüero se refiere también a la dificultad de autofinanciarse de ciertos espacios, cuya programación responde a la necesidad de generar recursos, como es el caso del Centro Cultural Estación Mapocho. “Los critican mucho por hacer ferias, pero es el único camino cuando no tienes nada de financiamiento estatal”. Por otro lado, hace un llamado a las mineras a crear centros culturales en los espacios patrimoniales donde se emplazan, aprovechando su disponibilidad de recursos y los beneficios tributarios, siguiendo el ejemplo de Minera Escondida. “Ellos están construyendo algo, además de la sala que proyectan en el Museo Precolombino”. Esta iniciativa se encuentra en proceso de evaluación, según informa el subdirector del Museo, Francisco Mena.


Individualismo castigado

Entre los nuevos museos surgidos en 2008 se cuentan el Museo de la Memoria en Quinta Normal. En ciernes se encuentran el Museo del Acero, en Vitacura y el Museo y Centro Cultural de Carabineros, ubicado en Antonio Varas y con una inversión de 10 millones de dólares. “Ya está financiado”, dice Agüero. En proyecto están varias iniciativas, entre ellas el Museo de Arte Contemporáneo en el Parque Bicentenario, en el cual está involucrado el autor de la Ley de Donaciones, Gabriel Valdés Subercaseaux.

Otros ya se han diluido, como el mentado museo que diseñaría el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, en los terrenos de la ex cárcel de Valparaíso, donde hoy funciona un centro cultural cuyos gestores, junto con las organizaciones de base y agrupaciones vecinales de la ciudad, criticaron el proyecto desde un inicio por no haber considerado su participación y por el abandono del recinto por parte del Municipio. Además se cuestionó la elección de un arquitecto extranjero sin llamar a concurso público. “Llegó un nuevo alcalde y se acabó el proyecto”, señala Agüero.

“Niemeyer ofreció hacer el proyecto y el tema lo agarró el municipio y le empezaron a pedir un montón de cambios y él se aburrió –señala Olavarría– Ahora la Presidenta le pasó el proyecto al Consejo de la Cultura y se va a hacer por concurso público, antes se actuó por el sentido de la oportunidad”. “Hubiera sido un gran aporte, pero el modernismo privilegia más los egos individuales y siempre le ponen la pata encima. Lo mismo pasó con el proyecto del Museo Guggenheim”, opina Duclos.
 
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