|
Amante, fanático,
conocedor, cantor de la cueca urbana y productor
de un importante disco del género, el actor
Daniel Muñoz, muestra su desconocida faceta
como magistral intérprete de los platillos
y el pandero, enseñándonos su arte
en el video que a continuación les presentamos.
Su singular destreza para acompañar a los
cuequeros con el ritmo de los platos de café,
lo ha convertido en uno más del selecto
mundo de los guapos de la cueca brava. Escoja
sus platitos regalones o el tradicional instrumento
hexagonal construido con tapas de bebida y apróntese
para "llevar el pandero".
Por Paula Fiamma
|
Haz click en los íconos
para ver el video
|
| Daniel
Muñoz tocando el pandero y los platillos. |

modem |

ancha |
Fue en 1994, durante el montaje de El desquite,
que el actor Daniel Muñoz se adentró
en el mundo de la cueca y de la tonada, gracias
a la amistad que entabló con el compositor
de la música de esta obra, Mario Rojas.
Desde ese entonces, Muñoz asiste tenazmente
a los eventos cuequeros que se llevan a cabo en
Santiago e investiga in situ, muchas veces cámara
en mano, para conocer cada imbrincado detalle
de este extenso universo. Incluso produjo junto
a Rojas el disco Los Chileneros en Vivo, hito
dentro de la historia de la cueca urbana. Además
planea realizar un documental, cuya línea
argumental aún no hila.
Los platillos que utiliza Muñoz son de
Loza Penco y se los regaló don Raúl
Oliveros, eximio intérprete de este "instrumento",
que imita el sonido de las castañuelas
traídas desde España por nuestros
colonizadores. El actor advierte que "deben
ser sin baranda", es decir, la parte inferior
no debe tener borde para asentarse, ya que con
los golpecillos constantes los dedos se dañan.
Muñoz todavía no alcanza la experticia
de don Raúl, quien es capaz de hacer malabares
con los platillos golpeándolos contra la
cabeza, el lomo, los codos o las rodillas, acercando
este arte a un verdadero espectáculo.
El pandero, asegura Muñoz, debe ser celosamente
guardado. El actor lo envuelve en un pañuelo
rojo de seda, que también compone parte
de la indumentaria cuequera, en la que no puede
faltar la chaqueta.
En sus andanzas Muñoz ha registrado cada
dato o pista sobre la herencia andaluza del pandero.
Así, asegura, encontró uno de forma
hexagonal en un restaurante de comida española
ubicado en Bellavista, exactamente igual al que
se ultiliza para interpretar la cueca.
Con sólo mirar al actor y, ahora profesor,
queda claro que sus dotes como artista lo ayudan
a adentrarse en el papel de un guapo de la cueca
urbana. La mirada fija y concentrada en la voz
y en los tiempos musicales, el entrecejo levemente
fruncido, los labios tensos para pronunciar bien
cada frase. El alma entera concentrada en los
versos con los que se entra y se sale del desafiante
canto a la daira, el que para los sabios de esta
tradición, es realmente un duelo sin cuchillos.
|