Rescate
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Marzo 2009
Exposición Chile Mestizo: Tesoros Coloniales
Imágenes de culto (continuación)


Otro tanto ocurre con el conjunto escultórico La Última Cena, procedente de Matilla, al interior de Iquique, que, obra de un anónimo peruano del siglo XIX, representa en tamaño natural a Jesús y los doce apóstoles. Su salida, deja un enorme vacío en el templo de esta pequeña comunidad, esperanzada de que en Santiago, los visitantes sean capaces de apreciar el enorme valor de estas figuras. Lo mismo puede decirse de todas las iglesias, museos y conventos que han facilitado lo más preciado que poseen para conformar este verdadero viaje hacia los orígenes de nuestra identidad: el Museo Histórico Domínico y Museo de Artes Decorativas de Recoleta; el Museo del Carmen de Maipú; el Museo Histórico Nacional; el Museo Regional de Ancud; el Museo O´Higginiano y de Bellas Artes de Talca; el Museo de Arte y Artesanías de Linares; el Museo de la Merced; el Museo Regional de Rancagua; la Biblioteca Patrimonial Recoleta Domínica; la iglesia Santa Rosa de Los Andes; la Basílica de Andacollo; el Museo Colonial de San Francisco; el Museo Nacional de Bellas Artes; el Arzobispado de Ancud; el Museo del Buen Pastor, del convento de San Felipe; la Iglesia de San Vicente Ferrer; el templo de Santo Domingo; el Museo de Curimón y el Convento del Carmen Alto de San José, entre otros.

De este convento, ubicado en la comuna de Ñuñoa, en Santiago, proviene el Cristo de Mayo. Se trata de una de las pocas pinturas realizadas en Chile en el siglo XVII, de autor anónimo, que representa a este Cristo cuya figura, desde 1647 es protagonista de una tradicional procesión por el centro de Santiago. Forman también parte de la muestra importantes obras como los óleos de Mulato Gil de Castro, que representan a la Virgen de la Merced y a Santo Domingo, provenientes del Museo de Bellas Artes y del Museo Colonial de San Francisco. El pintor peruano, radicado en Santiago a partir de 1808, dejó testimonio, a través de sus retratos, de importantes figuras de nuestra historia, especialmente en el período de la Independencia. Entre ellos, Bernardo O´Higgins, a quien inmortalizó en un cuadro que se transformaría en la imagen oficial del “padre de la patria”.

Se exhiben, además, dos obras pertenecientes a la serie Vida de San Francisco, de Juan Zapaca Inga, realizadas en 1684, y la pintura “Virgen con el Niño entre San Francisco y Santa Clara”, la más antigua producida en el Virreinato del Perú que se conserva en Chile, realizada en 1602 por Angelino Medoro, italiano pionero de las escuelas americanas.
El prestigioso arte religioso cuzqueño y quiteño, no sólo llega a Chile a través de la importación de piezas, sino también de artesanos que se instalaron en nuestro país. Es el caso de la familia Palacios, de pintores y escultores provenientes de Ecuador, quienes poseían en Santiago uno de los talleres más solicitados durante la primera mitad del siglo XIX. Antonio Palacios y sus hijos Manuel Palacios Daqui y Pedro Pablo Palacios Rodríguez llegaron en el año 1826. Formados en el taller de los hermanos Cabrera, en Quito, participaron en la creación de importantes obras firmadas por éstos, y que están presentes en la muestra, tales como “Las postrimerías”, proveniente de la Iglesia de San Vicente Ferrer; o la serie de pinturas “Santos Dominicos”, de la iglesia Recoleta Dominica, además del cuadro “Nuestra Señora del Rosario”, proveniente del Templo de Santo Domingo y dentro del cual se puede apreciar la figura del prior del convento de Santo Domingo; del Presidente de la República, José Joaquín Prieto, y del propio Antonio Palacios.
 
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