Exposición de Roberto Matta en Galería Carmen Waugh en 1971, aparecen Mario Carreño, Patricia Israel, Florencia de Amesti, Roberto Matta, Delia del Carril, Carmen Waugh, José Balmes, Guillermo Núñez, Gracia Barrios, Rodrigo Maturana y Roser Bru. Foto: memoriachilena.cl

 



Carmen Waugh junto a Francisco Brugnoli.

 
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Mayo 2009
 
Carmen Waugh, la Primera Galerista de Chile

Sin más academia que su imbatible instinto, su capacidad de gestión y el buen gusto innato, Carmen Waugh se transformó, en los años 50, en la primera galerista de Chile. Desde entonces, hasta hoy, su papel ha sido protagónico en la conformación e identidad de la escena chilena y latinoamericana de las artes visuales y en su difusión a través de distintos espacios en Chile, Europa y América Latina. Impulsora clave de la creación del Museo de la Solidaridad, que dirigió hasta 2005, apuesta por un galerismo capaz de autofinanciarse combinando lo consagrado con lo emergente y defiende el rol del Estado como custodio del patrimonio artístico que pertenece a todos los chilenos.

Por Rosario Mena


En 2008, Carmen Waugh fue homenajeada en el marco del Día de las Artes Visuales, organizado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Se habló en esa ocasión de su trabajo durante más de 50 años instalando galerías en Chile y en Argentina -donde constituyó un epicentro de la vanguardia trasandina- y luego en España e Italia, generando circuitos para el arte latinoamericano. Y se dijo también que su labor en este ámbito ha estado siempre “dirigida a crear espacios para los artistas chilenos y latinoamericanos alrededor del mundo con un ímpetu especial en valorar las libertades, democracia y respeto por las personas".
La certera afirmación se vincula, indefectiblemente, con su participación en iniciativas de carácter político y social, como la muestra de artes visuales organizada en Roma en el marco de las celebraciones del primer aniversario de la revolución sandinista de Nicaragua; la formación -de la mano del famoso sacerdote y escritor Ernesto Cardenal- del Museo Julio Cortázar en su capital, Managua y, sin ir más lejos, la gestión de la colección y posterior dirección del Museo de la Solidaridad, con obras donadas por artistas de todo el mundo en solidaridad al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Pero la libertad y el respeto a la diversidad, inherentes a su actuar, no se agotan en estos terrenos. Por el contrario, representan características personales que se aplican ampliamente en su modo de relacionarse y de actuar: desde la ausencia de prejuicios a la hora de seleccionar a los artistas, hasta el genuino interés por fomentar instancias de participación entre personas de distintas corrientes y pensamientos.

Joven pionera

Sus coetáneos recuerdan a Carmen Waugh (1932), allá por el ‘55, como una joven hermosa, inteligente y de enorme inquietud artística. Menuda, enérgica y aventurera, descendiente de irlandeses que llegaron a las salitreras, formada en un colegio tradicional, en el cual -en sus palabras- “si se distinguía a Van Gogh de Rembrandt era mucho” y sin estudios universitarios, su gusto por el arte y los viajes y sus incasables ganas de juntar a las personas en torno a la creación, fueron herramientas suficientes para transformarla en la primera galerista de Chile y pionera en la inserción del arte latinoamericano en el concierto internacional.
A cargo del taller de enmarcaciones heredado de su padre, toma contacto con los artistas y pronto se decide a abrir, en un sótano contiguo, en la esquina de Bandera y Agustinas, un espacio de exhibición inédito en un momento en que no existían en el país galerías de arte como hoy las conocemos. “Yo había estado varias veces en galerías en Argentina, en Estados Unidos y me atraían mucho. En ese momento, en Santiago, aparte de los museos, sólo estaban los institutos culturales binacionales -el Británico, el Göethe- además la Librería Francesa y la Pacífico, que a veces presentaban muestras de arte. Decidimos hacer una galería, y fui a hablar con Nemesio Antúnez, que hacía clases en un taller de grabado y era muy entusiasta. Yo no lo conocía, pero él me acogió y me apoyó de inmediato. Hicimos una sala de exposiciones decente, con buena iluminación. Ahí estuve varios años. En ese tiempo los artistas estaban más unidos entre sí, aunque estaba el grupo de la Universidad Católica y el de la Chile, y entre ellos había cierta pugna. Pero, en todo caso, no había ningún problema con los artistas. Todos llegaban, porque no tenían dónde más mostrar. Expuso Roser Bru, Irarrázabal, Opazo, Balmes, Gracia Barrios, todos… Exponía el que yo consideraba, y nada más. No privilegié ningún estilo. Estaban los informalistas, pero también gente como Pablo Burchard y su hijo, Carreño, la Roser. Lo primero fue una exposición de Nemesio con fotos de Sergio Larraín Echeñique”.

Hitos patrimoniales

Además de unir a Antúnez con este verdadero mito internacional de la fotografía chilena, Carmen realizó otros gestos de trascendencia patrimonial, como la muestra de dos pintores chilenos de la tradición popular, a quienes incorpora en este espacio de exhibición de los artistas más destacados: el abogado Fortunato San Martín y el maestro de la construcción, Herrera Guevara. La galería de Carmen Waugh se constituye en un referente fundamental para generar un circuito artístico inexistente, potenciando la crítica y el muy incipiente coleccionismo. “Poca gente compraba, yo mantenía la galería con los marcos. Me vine a financiar con la galería sola recién a fines de los 60”.
En el año ‘65, el Banco Central cede a Carmen Waugh un inmueble ubicado en Moneda y Estado, para abrir la llamada Central de Arte, donde Matta expone por primera vez en Chile, después de tres décadas radicado en el extranjero. “El arquitecto José Aguirre me dice que arreglemos el local y hablamos con el Banco. Hicimos una galería estupenda, grande. Y sólo pagábamos las cuentas. Ahí empezaron las exposiciones más grandes. El ‘68 hicimos una muestra de Matta. También vino Carreño. Era normal que llegaran a pedirme la galería, aunque en ese tiempo ya habían partido otras galerías, como la de Marta Faz, cerca de mi espacio, y la Galería Bolt”.

 
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