Desde
la primera Bienal de arquitectura, realizada
en Santiago en 1977, los chilenos cuentan
con un extenso catastro de la labor de arquitectos
y urbanistas a través de documentos
y registros existentes en los medios de comunicación
y del libro que cada año se edita para
ilustrar este evento.
Pero sin duda, el legado más importante es la generación de interés en torno al rol de la arquitectura en el espacio público y en la calidad de vida de las personas. En este contexto, la XIII versión de este encuentro, montado en el Centro Cultural Estación Mapocho, irrumpe y salda una deuda dejada por otras bienales: la creación de una sección dedicada al patrimonio arquitectónico, lo que a juicio del Presidente de la Bienal, Alberto Sartori, "era una omisión grave".
Por Paula Fiamma
Este año la muestra nacional incluye seis ejemplos de reciclaje de inmuebles patrimoniales, los que constituyen una muestra diversa y disgregada en el tiempo. Lo valorable de esta iniciativa no sólo se debe a que estos ejemplos quedarán registrados para siempre en los anales de estos eventos, sino que al incluir la frase "restauración patrimonial y reciclaje", se integra un sentido y un carácter, que a pesar de estar presente en todas las bienales, no se había hecho presente con el debido cartel que anunciara su presencia con bombos y platillos.
A continuación presentamos los proyectos presentes en la sección restauración patrimonial y reciclaje:
Biblioteca central
y aula magna Facultad de Derecho Universidad de
Chile: El proyecto desarrollado por los arquitectos
Humberto Eliash y Manuel Moreno se incribe dentro
de un plan maestro de recuperación y remodelación
del edificio de la citada facultad. Esta obra fue
proyectada por el arquitecto Juan Martínez
y construida entre 1934 y 1938. El desafío
consistió en insertar una biblioteca y adecuar
el aula magna, con todos los requerimientos técnicos
contemporáneos, sin dañar la lectura
volumétrica del edificio original.
Plaza La Paz:
El objetivo principal del proyecto de los profesionales,
Patric Turner, Pía Basterrechea, Felipe Acuña
y Gonzalo Fuentes, fue la recuperación de
un espacio urbano y arquitectónico de grandes
y nobles dimensiones dentro de la comuna de Recoleta.
Se buscó abrirla como un espacio urbano de
escala, entorno, historia y proporciones privilegiadas,
a toda la ciudad de Santiago. El proyecto buscó
recuperar el vacío central, conformado por
la fachada principal del Cementerio General y los
edificios semicirculares, hasta ahora subutilizados
como estacionamiento y lavadero de autos. La transformación
en una gran plaza adoquinada lo constituye en un
espacio que privilegia la plaza como un espacio
público peatonal útil. A su vez, los
recintos interiores de las columnatas fueron recuperados
como espacios para desarrollar actividades de tipo
cultural, tanto para la comuna como para la ciudad.
Museo Histórico
y Militar de Santiago: Luego del incendio
que afectó de manera general el edificio
de este museo, ocurrido el 2 de febrero del 2000,
el Ejército de Chile decidió su restauración
y reconstrucción. Esta tarea la encomendó
coordinar al Comando de ingenieros del Ejército,
institución que agrupó a un equipo
de profesionales externos, dirigidos por los arquitectos
Sergio Zemelman y Jaime Migone. En un plazo de seis
meses el equipo profesional desarrolló el
proyecto de restauración de las estructuras
remanentes del incendio, así como la reconstrucción
y adecuación de edificio a la nueva función
de Museo. Las obras se iniciaron en octubre del
año 2001 y la primera etapa se finalizó
inaugurándose el 7 de marzo de 2002. La segunda
etapa de la obra se preveé finalizar en octubre
de 2002.
Restauración Teatro Huemul: Este proyecto consistió en la recuperación total del inmueble. El trabajo comprendió desde su refuerzo estructural, cubierta, instalaciones de agua, instalaciones de alcantarillado y otras aspectos de menor orden. Este inmueble patrimonial forma parte del equipamiento urbano de la Población Huemul, conjunto habitacional modelo destinado elevar y dignificar las condiciones de habitabilidad del sector de familias obreras existentes a principio de siglo XX. El teatro ha sido un lugar de reunión y manifestación de las más variadas expresiones del arte y la cultura, cuyas beneficiarios han sido principalmente los vecinos y usuarios de esta comunidad local.
Edificio Consitorial Municipalidad de Antofagasta: Aquí se buscó consolidar una sucesión de espacios intermedios que relacionan la Plaza Cívica y el edificio Consistorial. Se crea un gran patio central, sombreado por grandes vigas superiores y un acceso que se define como un gran marco de tres dimensiones. El acceso se abre a la avenida Sétimo de Línea, reforzado por una diagonal hacia la plaza. Se configura de esta manera una logia de dimensión urbana, conectada por un portal de menor altura al patio central. El proyecto busca ser representativo de la institución que acoge. Se basa sintética de elementos simples, pero vigorosos, con una volumetría compacta aunque permeable al uso público.
Exposición "Huellas
en mi rostro", DIBAM: El diseño, de
los arquitectos Teodoro Fernández y Danilo
Martic, pretende dar valor en forma conjunta a los
edificios y los objetos presentados. Se ha puesto
especial cuidado en la realización de un
todo coherente entre los objetos, sus modos de exhibición
o soportes y los textos explicativos. Cada tipo
de objeto se ha relacionado con un soporte específico
que al mismo tiempo de ponerlo en valor facilita
su exhibición. Así, para los crerámicos
se han diseñado vitrinas colgantes desde
el cielo, mesas y atriles para los textiles, vitrinas
murales para las joyas y soportes para las maderas.
Fuente: "XIII Bienal de Arquitectura, Globalización,
comunicación y arquitectura", Libro editado
con motivo del citado evento.