Desde
mediados de los años
60 la antropóloga
etnóloga franco-americana
Anne Chapman ha estado investigando
la historia y la cultura
de los pueblos originarios
de Tierra del Fuego, especialmente
selk' nam y yagán,
revelando aspectos fundamentales
de su cosmovisión,
ritualidad y organización
social, dando cuenta de
su historia, del proceso
de aculturación y
su feroz extinción
a causa de la colonización
blanca.
Más
de 50 fotografías,
tomadas por ella, por el
etnólogo austríaco
Martín Gusinde, y
por el naturalista Alberto
María de Agostini,
entre otros, y su documental
realizado junto a la antropóloga
argentina Ana María
Montes "Los Onas: vida
y muerte en Tierra del Fuego",
se presentan desde el 8
de mayo en el Centro Cultural
Palacio La Moneda en la
exposición Testigo
del fin de un mundo: Anne
Chapman y los pueblos extintos
de Tierra del Fuego.
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En el marco de la muestra,
la investigadora dictará
una conferencia sobre los
secuestros de aborígenes
fueguinos que fueron llevados
a Europa en el siglo XIX.
Por Rosario Mena |
De aspecto
menudo y frágil pero
carácter enérgico
y decidido, la antropóloga
franco-americana Anne Chapman,
nacida en Los Angeles, California,
formada en México, Estados
Unidos y Francia, con doctorados
en Columbia y La Sorbonne, llegó
a Tierra del Fuego un día
de diciembre, al final de la
primavera, poco antes de Navidad,
el año 1964. Invitada
por la conocida arqueóloga
Annette Laming-Emperaire, interrumpió
su trabajo de campo en Honduras,
como investigadora del Centre
National de la Recherche Scientifique,
dirigido por el antropólogo
francés Claude Lévi-Strauss,
para colaborar en una prospección
arqueológica.
La posibilidad de conocer a
la chamán Kiepja, más
conocida como Lola, la entusiasmó
de inmediato. Ella era la última
selk'nam que había vivido
en la tradición indígena
primitiva de cazadores recolectores,
de este pueblo mal conocido
como "ona", extinguido
por el impacto de la colonización
desde el último cuarto
del siglo XIX; la evangelización
y el sistema de haciendas, la
aculturación, las enfermedades
foráneas, el exterminio
directo y también las
luchas al interior de una comunidad
cuyos recursos y territorios
fueron brutalmente arrebatados.
Ella sería la puerta
de entrada al mundo selk'nam,
que la investigadora intenta
reconstruir a partir de los
testimonios de sus informantes
y los relatos del etnólogo
y sacerdote austriaco Martin
Gusinde. Un mundo desconocido,
desbordante de espiritualidad
y significados, que se sintió
impelida a rescatar y revelar,
y que le depararía experiencias
y lazos humanos que la marcarían
profundamente.
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