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Es antigua tradición campesina que cuando
muere un niño de corta edad el velorio
sea una fiesta con abundante música, comida
y bebida, presidida por el difunto vestido de
angelito. Una tradición que, salvo excepciones,
se mantiene sólo en lugares aislados de
la urbe y la modernidad.
- Describamos, para
empezar, el ritual del angelito.
- Es un rito de paso que tiene su origen
en España pero que se va chilenizando.
Una concreción muy limpia de una creencia
que se objetiva en un ritual. El rito explicita
lo que dice el mito. Se inserta en el marco de
la creencia cristiana sobre la supervivencia del
alma. La muerte tiene dos desenlaces posibles:
el premio o el castigo, el cielo o el infierno,
con una fase intermedia que es el purgatorio.
Con la muerte no termina todo, sino que hay un
cambio, que puede ser para mejor o para peor.
En el caso de la muerte de un niño de corta
edad, no hay nada que llorar, nada que lamentar.
- ¿Y nadie puede llorar?
- Hay una prohibición
de llorar. Sólo la madre tiene permiso.
Se dice que si tú lloras al angelito, con
tu llanto le mojas las alas, y por lo tanto no
puede volar y subir al cielo. Llorar es contradictorio.
Es una muerte con signo positivo, porque el niño
no ha pecado, no tiene culpa, por lo tanto no
puede ir al infierno ni al purgatorio, se va derecho
al cielo, a la felicidad eterna. La muerte lo
libera para siempre del calvario de la vida. Por
lo tanto hay motivo para celebrar, porque este
muerto, que es miembro de la familia y de la comunidad
ha logrado lo que nadie tiene seguro, y además
es un intercesor, que estando en el cielo va a
velar por su familia y su comunidad. Por eso se
le canta, se le baila, se le festeja. Se le viste
con todo el atuendo de un ángel, de blanco,
se le ponen alitas, se le pintan los labios y
las mejillas con carmín para que parezca
vivo, los ojos se le abren con palitos de fósforos
y se lo sienta en un tronito, desde el cual, él
preside la fiesta. Hay cantores y cantoras. En
algunos casos hay bailes. Desde la cuarta a la
séptima región hay mucho canto a
lo divino. De la séptima al sur hay más
tonadas. Pero el sentido es el mismo.
- Y también
la abundancia de comida y trago...
- Sí, esto está dentro de
una lógica campesina y urbana con ancestro
campesino, en la que todo funeral y toda fiesta,
tiene que tener mucha comida y bebida. Esa es
la ofrenda al difunto, que no se vea pobreza.
En un funeral que fui hace poco de un pariente
mío en Cobquecura mataron tres vacunos
para atender a la gente, y llegó toda la
gente del lugar. Es la última despedida,
toda la persona que ha tenido un vínculo
con el muerto, se siente naturalmente obligada
a estar ahí compartiendo con él,
a quedarse toda la noche con él, por lo
tanto la familia tiene que atenderlo bien, para
que el alma del difunto se sienta bien acogiendo
a la gente que viene a despedirlo. En el ritual
del angelito es igual. Se toma y se come abundantemente,
no sólo en la casa, sino también
en el cementerio, la gente lleva comida y bebida
para el cementerio, y después del entierro
comen a la salida del cementerio y después
se despiden. Es todo un ritual que tiene mucho
sentido. La muerte no es un foso, en el que tú
te caes a la nada. El muerto está vivo
y está sabiendo lo que está pasando.
Los muertos continúan con uno, y cuando
uno se muera se va a reunir con ellos. Esto se
sustenta en la fortaleza de la fe religiosa en
la supervivencia del alma. Además hay que
festejar porque la persona ha dejado el calvario
de la vida.
- Esto tiene relación
con la condición de pobreza y opresión
que ha marcado la historia del campesinado, en
el sentido de que la vida es concebida como una
carga
- Sí, en ese sentido, para muchos pueblos
mestizos e indígenas la muerte es una liberación,
una esperanza de un cambio para mejor.
- ¿Qué es lo que caracteriza al
canto a lo divino en el ritual del angelito?
- Son cantos enormemente valiosos desde el punto
de vista estético y antropológico.
En estos casos se le pide al angelito que se acuerde
de sus padres, de sus parientes, incluso de su
patria y de la madre tierra, y los proteja desde
el cielo. Algunos hablan desde la comunidad, en
otros casos el poeta toma la voz del angelito,
expresa el sentimiento del angelito que se va,
y las cosas que recuerda. El angelito se transforma
en un representante de la comunidad en el cielo.
- ¿Y cómo
se mantiene esta embajada del angelito en la tierra?
- Después del funeral, se traduce en un
culto familiar. En la tradición mapuche,
y en otros pueblos, el niño muerto sigue
rondando la casa, incluso puede quedarse por algunos
años.
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