Los monumentos nacionales son más que
grandes edificios corporativos a los cuales
el ciudadano común no tiene acceso
o, si lo tiene, se siente intimidado de traspasar
sus portones históricos. Pueden ser
también lugares de encuentro, que inviten
a los transeúntes a detenerse ante
una taza de café o un bien preparado
almuerzo, solo o acompañado de un diario
o revista, en un inmejorable entorno.
Los invitamos a explorar algunos monumentos
de la ciudad de Santiago que ofrecen la atractiva
posibilidad de agregar a la experiencia cultural
de conocerlos, la gastronomía.
Club de la Unión
El más señorial de nuestros
palacios, alhajado con tapices, alfombras,
muebles y objetos artísticos de gran
calidad. Sólo se aceptan socios a almorzar
en el gran comedor o en alguno de sus privados,
quienes sí pueden llevar visitas.
Alameda 1091
Museo Nacional de
Bellas Artes
Después de recorrer sus salas con siempre
renovadas muestras artísticas, un café
y kuchen son ideales para comentarlas. También
hay platos vegetarianos.
Parque Forestal s/n
Museo de la Merced
El recién inaugurado museo ha instalado
en el patio principal y bajo una pérgola
una cafetería de alto nivel, ideal
para los meses primaverales y veraniegos.
En pleno centro de Santiago, es un oasis de
paz.
Mac-Iver 341
Mercado Central
Inaugurado en 1872 por el Intendente Vicuña
Mackenna es un notable edificio que acoge
al visitante, a toda hora, para comer carnes,
mariscos y la más variada oferta. Estar
comiendo, bajo la cúpula metálica,
es una posibilidad que no hay que dejar pasar.
Manzana Puente, Ismael Valdés Vergara,
21 de Mayo y San Pablo.