Presidente
de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía,
el abogado y académico Sergio Martínez
ostenta cuanto título y membrecía
haga falta en su afán por el diálogo
y la investigación en torno al conocimiento
de nuestra historia y el fortalecimiento de la identidad
nacional. Devorador de archivos españoles
que contienen información sobre Chile, a
su gestión y aval, a la cabeza del Instituto
de Conmemoración Histórica, se deben
decenas de placas colocadas en monumentos y puntos
de interés histórico a lo largo del
país y también en el extranjero.
Por Rosario Mena
Una vitrina iluminada
que expone una variada colección de medallas
de oro, plata y bronce, es parte del inventario
de la casa de Sergio Martínez. Son condecoraciones
que el Presidente de la Sociedad de Historia y Geografía
y profesor de Historia del Derecho de la Universidad
de Chile ha recibido en sus viajes a distintos países,
con ocasión de encuentros, seminarios y recepciones
a los que ha asistido en el desempeño de
diversos cargos y funciones en el ámbito
cultural público y privado, entre ellos el
de embajador ante la Unesco.
Su destino más frecuente
es España, en cuyos archivos se sumerge
cada año para desentrañar historias
tan insólitas como la del único
duque chileno que ha existido en la Madre Patria.
Un compatriota llamado Fermín Francisco
de Carvajal Vargas, oriundo de la zona de San
Carlos sobre quien escribe un libro del cual prefiere
no adelantar detalles.
Pero no son los archivos de los duques de San
Carlos, en Madrid, ni el Archivo de Indias de
Sevilla, ni el de Simancas, los únicos
motivos de sus estadías en tierras ibéricas.
Como Presidente del Instituto
de Conmemoración Histórica, Martínez
ha llegado hasta los pueblos de origen de los
conquistadores, para imprimir sobre placas conmemorativas
en las casas familiares, las plazas o los municipios,
la importancia de personajes como Francisco de
Aguirre, Manso de Velasco, Francisco de Riveros
o Pedro de Valdivia.
Son esos pequeños mensajes
grabados en superficies generalmente de mármol,
que señalan el valor histórico de
edificios y monumentos, y que llevan el nombre
del Instituto, la obra más visible de este
organismo, nacido como sección de la Sociedad
de Historia y Geografía, que funcionando
a su alero, adquiere autonomia en 1837. Sus 30
miembros de número son personalidades en
el área de la historia y el urbanismo y
otros interesados dispuestos a colaborar utilizando
sus contactos. Entre ellos figuran actualmente
los historiadores Ricardo Krebs y Armando de Ramón
y el cronista Miguel Laborde. "Tenemos representantes
en provincias, que van estimulando la puesta en
valor del patrimonio, hacen gestiones con los
alcaldes, hablan con los intendentes para hacer
mejoras y poner placas. Nuestra función
es poner en valor estos testimonios de nuestro
pasado y de nuestra identidad como nación".
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